Diez mil hostias en Xàbia

La parroquia de Sant Bertomeu comulga con la transparencia y desvela que en abril y mayo ha repartido diez mil obleas que compra al Convento de Carmelitas Descalzas de San José de Beas del Segura (Jaén): "Así colaboramos con el sostenimiento de una pequeña comunidad de monjas"

El sacerdote porta la custodia bajo palio en la procesión del Corpus

El sacerdote porta la custodia bajo palio en la procesión del Corpus / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

La parroquia de Sant Bertomeu de Xàbia comulga con la transparencia. El cura Juan Antonio Navarro es partidario de compartir con los feligreses el día a día de esta histórica iglesia (una de las grandes joyas del gótico valenciano). El párroco ha hecho balance de un aspecto muy concreto de los dos meses de las comuniones y del Corpus Christi. Durante abril y mayo, se han repartido 10.000 hostias. Son muchas obleas de pan ácimo. Pero el dato esconde otra historia, la del sostenimiento de las pequeñas comunidades religiosas. Y eso es lo que ha destacado el sacerdote.

La parroquia no compra las hostias a empresas especializadas en hornearlas. Se las suministra un histórico convento, el de las Carmelitas Descalzas de San José de Beas de Segura (Jaén). Lo fundó en 1575 Santa Teresa de Jesús. Juan Antonio Navarro afirma en un mensaje enviado a los feligreses que comprar las obleas a esta "pequeña comunidad de monjas" ayuda a su sostenimiento.

Nostalgia de la "tortà d'ametla"

Los conventos no viven, desde luego, del aire. Y tampoco atraviesan su momento más dulce. Toda ayuda es buena. En Xàbia, por ejemplo, hubo un convento de las Agustinas hasta 2003, que fue cuando la orden se llevó a las últimas monjas. Estas religiosas de clausura elaboraban unas deliciosas tartas (legendaria "tortà d'ametla"). Los vecinos las recogían en un torno. Las monjas colocaban la tarta en su lado de la pared de la clausura. Giraba el torno y el pastel salía al exterior. Esa repostería era un regalo del cielo.