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El transporte público en las calas

El tirón del bus de la Granadella de Xàbia

El trenet se quedó pequeño y llegó el bus. La Granadella de Xàbia, una de las calas con más presión turística de la Comunitat, pedía a gritos transporte público. El bus está funcionando como un tiro. Día a día se ha ganado a los bañistas. Llegan a la cala sin darse una agotadora caminata y se ahorran la «tasa antimasificación».

El transporte público en la Granadella.

El transporte público en la Granadella. / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Es una de las sensaciones del verano. Si alguien dudaba de que el transporte público era la solución (una de las soluciones) para sacudirle al litoral la masificación de coches, solo tiene que arrimarse al aparcamiento donde el bus de la Granadella de Xàbia inicia su serpenteante viaje a una de las calas con más presión turística de la Comunitat Valenciana. Allí decenas de bañistas, cargados con sus cachivaches playeros y con neveras (esta cala es de cervecita bajo la sombrilla), aguardan para subirse al bus. Tiene tirón. Costó que los turistas lo descubrieran. Pero ahora es indispensable. Estos últimos veranos que no ha habido transporte público en la Granadella, se ha echado mucho de menos el «trenet» o el bus (la empresa concesionaria cambió el primero por el segundo ya que tiene más plazas).

El bus, repleto de pasajeros

El bus, repleto de pasajeros / Levante-EMV

Todo son ventajas. Los bañistas, si no son de mucho madrugar, evitan meterse en la cola que se forma en la barrera de la cala, con la que se van a topar y les va a tocar dar la vuelta. Y si han llegado a la cala antes de las 9 de la mañana, hora en la que se suele bajar la barrera al estar completas las plazas de aparcamiento, pasarán, pero se rascarán el bolsillo y pagarán la llamada «tasa antimasificación»: 9 euros por dejar el coche media hora o todo el día. Hay tarifa plana por aparcar en la empinadísima calle del Pic Tort.

Bañista que esperan en la parada donde el bus inicia el trayecto a la Granadella

Bañista que esperan en la parada donde el bus inicia el trayecto a la Granadella / A. P. F.

Sofoco y peligro al ir a pie por la carretera

El bus evita también la procesión. La carretera que lleva a la cala, estrecha y con cerradas curvas, era un hormiguear de bañistas. Bajaban cargados. Luego, tras la intensa y agotadora jornada de playa, tocaba subir. Se daban un buen sofoco. Además, era peligroso. Aunque el itinerario marcado para bajar a pie es el de la calle Pic Tort, muchos bañistas andariegos se metían en la transitada carretera.

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