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Setenta años de historias en el Mercat de Dénia: "Trabajar aquí no lo cambio por nada"

Los vendedores narran en un magnífico audiovisual la evolución de este bullicioso edificio que es "el corazón" de la ciudad

Paqui y Pau Avellán y Àngel Camps, la tercera generación del Mercat, aseguran que las compras de confianza, cercanía y calidad tienen futuro

Los primeros puestos con el mostrador corrido de piedra del Mercat de Dénia

Los primeros puestos con el mostrador corrido de piedra del Mercat de Dénia / Levante-EMV

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

A Dénia el nervio comercial le viene de antiguo. En Daniya, la Dénia andalusí de los siglos XI y XII, había dieciocho alhóndigas ("funduq"). Allí se hospedaban los mercaderes y se vendían cereales y otros productos. Lo revela Massu Sentí, la arqueóloga municipal. Mientras, la archivera Rosa Seser recuerda que en 1876 se inauguró el Mercat de la Glorieta. Dénia crecía. Contaba con 12.000 habitantes. El comercio de la pasa iba viento en popa (los pailebotes y los vapores zarpaban con las bodegas repletas de pasa y llevaban esta nutritiva golosina a medio mundo). Aquel mercado al aire libre era un hervidero. Luego, cuando se decidió construir el edificio del mercado, los elegantes pilares de hierro forjado del antiguo, el de la Glorieta, se vendieron y ahora sostienen y adornan los palcos de la plaza de toros de Ondara. Es curiosa la relación del Mercat de Dénia y Ondara. Durante muchísimos años las frutas y hortalizas se traían del Prado ondarenc y del mercado de Gandia.

El homenaje a Juansa Bordes, la memoria del Mercat

El homenaje a Juansa Bordes, la memoria del Mercat / A. P. F.

Eso es la historia. Eso son los hechos. El actual Mercat de Dénia se inauguró el 31 de mayo de 1955. Construirlo costó 2.114.173 pesetas. Hay otras fechas importantes. Una fundamental fue la de la creación, en 1982, de la Associació del Mercat, que lanzó campañas tan originales como la de "Naturalment". Los vendedores le veían las orejas al lobo. Los primeros supermercados que se abrieron en Dénia (Aitana y Todo todo) cambiaban los hábitos de compra. Otra fecha importante fue la de septiembre de 1992. Se instaló el aire acondicionado y la climatización. Los vendedores y sus clientes ya no se pelaban de frío en invierno ni sudaban la gota gorda en verano.

Eso es la historia. Pero luego están las historias, la memoria oral. La ha recogido Estudio 8 en un estupendo audiovisual que se proyectó ayer en el Centro Social de Dénia. Ahora que el Mercat cumple 70 años debía fijarse para siempre esta riquísima memoria. Los testimonios insuflan color y vida a las fotografías antiguas. Una de esas fotos es la de la fuente que se hallaba en el centro del edificio. Allí los vendedores lavaban los utensilios de su oficio. Luego ya se puso agua potable en cada parada (ahora hay 47, pero, cuando se inauguró el Mercat, eran 18 puestos dobles y 16 sencillos).

La concejala del Mercat, María José García, subraya que este edificio es "escenario de vida". La memoria oral, los recuerdos, las anécdotas, el relato de los esforzados vendedores (los de las paradas de pescado y marisco fresco evocan que a las 5 de la mañana ya estaban en danza colocando los productos en el mostrador de mármol) configuran la historia viva y en primera persona, la que trasciende las fechas y los hechos, la que palpita en este mercado que, como señala María José García, es "el corazón" de Dénia.

Paqui y Pau Avellán, los vendedores más jóvenes, y la concejala del Mercat, María José García

Paqui y Pau Avellán, los vendedores más jóvenes, y la concejala del Mercat, María José García / A. P. F.

El Mercat es el futuro

Hay futuro. Más que eso. El Mercat es el futuro. La compra de proximidad, los productos frescos y de calidad, el trato amable con los vendedores... el Mercat encarna todo lo bueno del comercio de pueblo. Además, es básico en esta Dénia que es ciudad creativa de la gastronomía de la Unesco.

"Trabajar aquí no lo cambio por nada", afirma Àngel Camps, un joven vendedor, quien junto a Pau y Paqui Avellán forma parte de la tercera generación del Mercat.

Mientras, Juansa Bordes es la memoria del Mercat. Lo recuerda todo. La concejala le hace subir al escenario para que los vecinos y los vendedores le rindan homenaje. Su memoria prodigiosa ha sido esencial para enhebrar recuerdos e historias y darle unidad a todos los testimonios, a la memoria compartida.

El Mercat de Dénia no pierde su esencia. Es mercado de abastos y también se adapta a los nuevos tiempos, a la gastronomía gourmet, a los sabores que llegan de otras latitudes, a la sostenibilidad y la ecología. El trato amable y el poder charlar cada día o cada semana con estos vendedores hacen que la experiencia de comprar sea más humana y grata. El cliente siente que forma parte de esta historia, de estas historias.

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