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Nidos de ametralladoras, duna fósil, cantera de tosca y tesoros botánicos: termina la regeneración del Primer Muntanyar de Xàbia

Los operarios de la empresa pública Tragsa ya han retirado esta semana las últimas vallas y los acopios de materiales

Los senderos y los carteles explicativos descubren un tramo costero tallado a cuchillo (a cincel) de extraordinaria belleza y que esconde dos valiosos endemismos

Uno de los senderos del regenerado Primer Muntanyar de Xàbia

Uno de los senderos del regenerado Primer Muntanyar de Xàbia / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Xàbia redescubre el Primer Muntanyar. El ministerio para la Transición Ecológica ya ha terminado los trabajos de regeneración de esta costa, trabajos que han ascendido a 586.065 euros y que ha llevado a cabo la empresa pública Tragsa. Los operarios han retirado esta semana las últimas vallas y los acopios de materiales. Los senderos están abiertos. Los vecinos y turistas ya se sientan en los bancos que están debajo de las singulares pérgolas (evocan las puertas "torii" de los santuarios japoneses).

Este paisaje hay que contemplarlo con mucha calma. Al norte, el cabo de Sant Antoni, imponente, penetra en el mar. Al sur, se atisba el Cap Prim. Aquí, sorprende una costa de piedra, de dúna fósil (formada en el Cuaternario, hace 100.000 años), tallada a cuchillo (a cincel). El Primer Muntanyar fue una cantera de arenista calcárea desde época romana hasta 1967, cuando se prohibió la extracción de sillares de tosca.

Ahora se han colocado paneles explicativos que descubren la historia y la riqueza botánica de un tramo litoral menospreciado durante muchos años y salvado casi milagrosamente del hormigón. Durante el franquismo, la primera línea se vendió por cuatro pesetas a capitostes de la dictadura (en la Punta de l'Arenal, el entonces ministro Navarro Rubio sí se construyó sobre un yacimiento de época romana un suntuoso chalé). El ayuntamiento, tras un larguísimo y complejo litigio, logró recuperar los terrenos y "demoler" los antiguos privilegios franquistas. Queda por rescatar el "chalé del ministro".

Uno de los paneles explicativos: desvela la historia de la cantera de arenisca

Uno de los paneles explicativos: desvela la historia de la cantera de arenisca / A. P. F.

Los paneles dan a conocer la flora única del Primer Muntanyar, los nidos de ametralladoras de la Guerra Civil y la historia de al cantera de arenisca calcárea y el oficio histórico de los "tosquers".

Este litoral es un santuario botánico. Crecen dos endemismos de la Marina Alta, el "Limonium interjectum" y el "Limonium scopulorum". Del primero solo hay una población documentada en el mundo (la descubrió el biólogo Jaume X. Soler) y es esta del Primer Muntanyar. De la segunda especie de flora, la mayor representación planetaria está en esta duna fósil y en la del Segon Muntayar (el tramo de costa entre la playa del Arenal y la Cala Blanca). Y abunda el "Crithmum maritimum", el "fenoll marí", una planta muy apreciada en la gastronomía de la comarca.

Vecinos y turistas ya disfrutan del mobiliario de madera (bancos y pérgolas) instalado en esta costa

Vecinos y turistas ya disfrutan del mobiliario de madera (bancos y pérgolas) instalado en esta costa / A. P. F.

La memoria histórica echa raíces en el Primer Muntanyar. Durante los trabajos de regeneración se han desenterrado los cimientos de una casamata de la Guerra Civil que se demolió incomprensiblemente en los años 80. Un cartel detalla que este nido de ametralladoras lo construyó en 1937 la Dirección de Defensa de Costa del Gobierno de la II República. Repelía los ataques de la armada franquista y de los aviones fascistas italianos. Esta casamata estaba integrada en la antigua cantera de tosca. Los restos se observan perfectamente desde los bancos de una de las nuevas pérgolas de madera colocadas en este litoral.

Accesible y redescubierto

Los senderos hacen accesible esta costa. Vecinos y turistas aprovechan la tarde, cuando el sol declina, para recorrer y redescubrir el Primer Muntanyar. Su regeneración era una reivindicación histórica de Xàbia. Es un tramo litoral de extraordinaria belleza, con mucha historia y que guarda tesoros botánicos.

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