Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Qué nos dan los turistas? La Marina Alta y el reto de "repensar" el turismo y apostar por un modelo que no expulse a los vecinos

El Aula Lluís Vives de Dénia llama a contar con la población para redefinir el modelo y que los visitantes veneren y respeten el lugar y los oriundos no vean a los turistas como meros clientes

Mara Bañó, de les Freses, Francesc Colomer y Josep Banyuls

Mara Bañó, de les Freses, Francesc Colomer y Josep Banyuls / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

El líder del Frente Popular de Judea enumera las tropelías de los romanos e, indignado, pregunta: "Y a cambio ¿los romanos qué nos han dado?". "El acueducto", susurra uno de los asistentes. "El alcantarillado", añade otro. "Y las calzadas". Pero, "aparte, ¿qué nos han dado los romanos?" "El regadío", apunta otro. "Y la sanidad". "Los baños públicos"... "Y el vino". Y todos asienten: "Sí, sí, el vino".

"La vida de Brian" tiene respuestas para todo.

Y el turismo, ¿qué nos ha dado el turismo? Los acueductos, sí. Pero esos acueductos festivos en los que todo quisqui hace las maletas y se va de viaje. Y riqueza contante y sonante. Sin duda. También progreso. Y prosperidad. Esas palabras tintinean como la bisutería de los souvenirs. Y también nos ha dado el enoturismo (por volver al vino). Y el orgullo de ver a los visitantes maravillados ante el paisaje, cautivados por la historia y cultura locales, embriagados con los vinos de la Marina (otra vez, el vino) y relamiéndose con un "suquet de peix", la "sang amb ceba" o "l'arròs a banda". Y eso no tiene precio. ¿O sí?

Los turistas son un poco como los romanos: una invasión. Y pueden imponer el modelo de resort (espacios sin alma). Y convierten un pueblo en un destino. La palabra destino tiene una odiosa connotación de fatalidad. Y suben los precios. A los turistas hay que sacarles los cuartos, vienen a gastar. Pero es un error reducir a los turistas a meros clientes. Y los precios de la vivienda también se disparan. Y los vecinos ven cómo ese modelo de la gallina de los huevos de oro acaba expulsándolos. Y también les pasa un poco como a David Foster Wallace, el "turista" y escritor infiltrado en un crucero: "He notado el olor de la loción de bronceado extendida sobre diez mil kilos de carne caliente". Eso es meterse en la piel de los turistas. El olor del turismo de masas lo borra todo.

Los romanos (y los geniales Goscinny y Uderzo) también nos han dado "Astérix y Obélix". Y el turismo nos ha convertido en una aldea gala que se resiste a sucumbir.

El debate puede ser de trincheras. O puede ser sosegado, académico y plural. No hay que demonizar el turismo. Tampoco santificarlo. Equilibrio. Esa palabra hace camino. El reto es "repensar" el turismo sin iluminados (estrategas que diseñan "originales" campañas para traer a más y más turistas) ni demagogias (culpar de todo a los turistas).

Ese debate sin estridencias (el concepto "turismofobia" solo aparece de refilón) es el que promueve el Aula Lluís Vives de Empresa y Humanidades, un espacio impulsado por la Fundación Dénia Ciutat Creativa que cuenta con el apoyo de Baleària y en el que también participan el Ministerio de Cultura y la Dirección General del Libro, el Cómic y la Lectura. Y este jueves los expertos le han metido mano (es una forma de hablar) al turismo y han llamado a "repensarlo" desde "la convicción de que la prosperidad no se puede construir al margen del territorio ni de espaldas a las personas que lo habitan".

El presidente de Baleària, Adolfo Utor

El presidente de Baleària, Adolfo Utor / A. P. F.

En la jornada, intervinieron el alcalde de Dénia, Vicent Grimalt; el presidente de Baleària, Adolfo Utor; la profesora de la Universitat d'Alacant, Raquel Huete; la directora de la UNED de Dénia, Raquel Martí; el presidente de CEDMA (Círculo Empresarial de la Marina Alta), Benito Mestre; Joanmi Rafet, profesor de la Universitat de València e impulsor junto a Josep Vicent Mascarell del Aula Lluís Vives; Mara Bañó, de la bodega de les Freses; Francesc Colomer, exsecretario autonómico de Turismo, y Josep Banyuls, también profesor universitario e integrante de la plataforma Salvem la Vall.

La profesora y catedrática de la Universitat d'Alacant Raquel Huete

La profesora y catedrática de la Universitat d'Alacant Raquel Huete / A. P. F.

Todos coincidieron: hay que "repensar" el modelo y cambiar paradigmas. Raquel Huete insistió en que hay que transformar la riqueza del turismo en "prosperidad compartida" y poner en el centro a la comunidad local. También propuso que se deje de medir el impacto del turismo con los datos de los visitantes y el dinero que se gastan y que se ponga el foco en cómo mejora la vida de los vecinos.

Mientras, Colomer lanzó el concepto de "turismo regenerativo", que es la evolución del turismo sostenible y responsable. Aseguró que "el peor turista es el que no viene".

La directora de la UNED de Dénia, Raquel Martí

La directora de la UNED de Dénia, Raquel Martí / A. P. F.

Sencillo: volver al "donde fueres, haz lo que vieres"

De alguna forma, todos vinieron a decir que los turistas deben recuperar aquel viejo consejo de "donde fueres, haz lo que vieres". Eso significa integrarse y respetar la identidad local. Además, de la masificación abominan unos y otros: los vecinos se sienten invadidos y los visitantes se sienten apretujados.

La jornada dio mucho de sí. Se habló de la palabra, del valor de la palabra dada (la confianza, el gran activo para ganarse el futuro; lo dijo Adolfo Utor) y de la palabra escrita. Y se habló de empresa y humanidades. También se presentó primer cuaderno de la colección "Quaderns Lluís Vives". Este primer número se titula "Què i qui és l'empresa?". Aquí las palabras no se las lleva el viento. Quedan plasmadas en un libro. Y esto lo destacó el subdirector general del Libro, Jesús González. "Leer es un derecho", proclamó. Y leer es también viajar. Y ese turismo de leer e imaginar sí que no está masificado.

Tracking Pixel Contents