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La torre brutalista de Xàbia se caía a trozos

El inicio de la restauración del campanario exento de la iglesia del Puerto constata que sufre graves daños estructurales

El campanario, cubierto con el andamio

El campanario, cubierto con el andamio / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Desde abajo ya se adivinaba que la torre no estaba para echar las campanas al vuelo. Pero ha sido subir e iniciar las obras de restauración y se ha comprobado que este campanario de la iglesia del Puerto de Xàbia sufre un grave deterioro estructural. Hay alarmantes grietas. El hierro de los forjados de los tres pilares de esta torre de forma triangular está corroído. La rehabilitación se inició hace unas semanas. Un andamio envuelve el campanario. La pasada semana se bajaron sus siete campanas. Ahora se limpiarán a fondo.

La torre forma parte de la iglesia brutalista de la Mare de Déu de Loreto. Este templo de hormigón crudo y de apabullante "sinceridad constructiva" lo concibieron los arquitectos Fernando M. García Ordóñez y Juan María Dexeus Beatty, socios del estudio de arquitectura GO-DB. Se inauguró el 3 de junio de 1967. Se ha convertido en un hito del "béton brut", estilo iniciado por Auguste Perret y Le Corbusier.

El deterioro que sufre el campanario

El deterioro que sufre el campanario / Parroquia de la Mare de Déu de Loreto

Pero la torre es otra cosa. No formaba parte del proyecto original. La iglesia, llamada entonces "La parroquia del Mar", se explicaba por sí misma. El New York Times y la BBC la compararon con las catedrales de Liverpool y de Brasilia, proyectada esta última por Oscar Niemeyer. "Audaz" y "asombrosa" fueron adjetivos que se utilizaron para describir este templo, icono de la nueva arquitectura religiosa. Sus arquitectos dieron la campanada.

Grietas en uno de los pilares

Grietas en uno de los pilares / Parroquia de la Mare de Déu de Loreto

Pero el campanario no entraba en sus planes. De hecho, se construyó después. Y lo diseñó el primer párroco de esta iglesia, Juan Celda. El sacerdote se inspiró en la bíblica escalera de Jacob. Los tres pilares de hormigón armado, uno de ellos coronado con una cruz, dibujan un triángulo que incluye pilastras de fábrica de ladrillo. La torre es exenta en muchos sentidos. Se aparta del estilo de la iglesia.

Imagen de la torre triangular envuelta con el andamio

Imagen de la torre triangular envuelta con el andamio / A. P. F.

La parroquia ya hace tiempo que inició una campaña de donativos para sufragar la restauración del campanario. Las obras consisten en reforzar las pilastras de ladrillo y reparar con fibra de carbono los pilares de hormigón (tienen una sección de 40x40 centímetros). También se saneará toda la estructura y se rellenarán las grietas con mortero.

Las siete campanas se han bajado y ahora se limpiarán a fondo

Las siete campanas se han bajado y ahora se limpiarán a fondo / A. P. F.

Discordancia matizada con el tiempo

La torre es un añadido, pero, con el tiempo, la discordancia respecto a la iglesia se ha matizado. Se intuye que los arquitectos cerraron el círculo (mejor dicho, la elipse, que la planta tiene esa forma) con la iglesia. Su brutal austeridad infunde introspección y silencio. El exterior impresiona. Los arbotantes (doce, dado que representan a los doce apóstoles) se abren a los ocho metros de altura en tres brazos; dos soportan el muro y un tercero se incrusta en la pared y sostiene esa cubierta que, en el interior del templo, recrea el casco de un barco con cuadernas de pino rojo.

Pese a su gran valor arquitectónico, esta iglesia carece todavía de protección. No está declarada Bien de Interés Cultural ni Bien de Relevancia Local. El nuevo Plan General Estructural de Xàbia, documento que no tiene visos de aprobarse, sí corregía ese olvido y preservaba un templo que es un símbolo del brutalismo en la Comunitat Valenciana.

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