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Foro Comarcal La Marina

Los grandes retos: empleo estable, diversificar o la vivienda asequible

Las mesas de debate ponen el foco en las grandes contradicciones de una comarca de boyante turismo y que, sin embargo, tiene uno de los índices de pobreza y riesgo de exclusión más elevados

Bea Carrascosa, Miguel Halabi, Rosario Donderis, Benito Mestre, Vicent Grimalt, Joserra González de Zárate, José Luis Catalá, José Monserrat, Raúl Llobell y Josep Signes.

Bea Carrascosa, Miguel Halabi, Rosario Donderis, Benito Mestre, Vicent Grimalt, Joserra González de Zárate, José Luis Catalá, José Monserrat, Raúl Llobell y Josep Signes. / Perales Iborra

Alfons Padilla

Alfons Padilla

València

La radiografía es precisa. Los agentes sociales reunidos en el foro comarcal organizado por Levante-EMV, con el impulso de Consorcio Mare y Baleària, además de la colaboración de Bodegas Xaló, HCB Dénia, Dass, Noguera Mar Hotel, Creama y Plusholidays, en las instalaciones de Baleària en el Port de Dénia, conocen la dedillo sus ámbitos y tienen también una certera visión global de la comarca, de la Marina Alta de las grandes paradojas.

El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, abrió la jornada e insistió en que uno de los grandes desafíos es corregir la brecha social y la desigualdad que revela el índice de pobreza y de exclusión social. Sorprende que la Marina Alta, un territorio «rico» y de boyante turismo, sea la segunda comarca de la Comunitat Valenciana con el índice de pobreza más alto. Hay una gran parte de la población, familias con empleos poco estables y salarios bajos, que tiene muchísimas dificultades para llegar a fin de mes y que, además, choca con un muro a la hora de encontrar una vivienda a precio asequible (los alquileres y precios de compra están disparados). «El acceso a la vivienda es uno de los problemas más graves que tenemos», advirtió el alcalde. También radiografió otro de los retos, el de lograr un turismo sostenible, respetuoso y que supere los síntomas de masificación que se empiezan a detectar en los últimos veranos. Grimalt subrayó que los ayuntamientos deben ir de la mano de los empresarios, los vecinos y las asociaciones para definir políticas que generen prosperidad. Llamó a desarrollar un urbanismo «con trellat» que preserve el territorio y el paisaje y evite crecimientos dispersos y desmesurados.

Vicent Grimalt, alcalde de Dénia.

Vicent Grimalt, alcalde de Dénia. / Perales Iborra

Rosario Donderis, gerente del Creama (Consorcio para la Recuperación Económica y de la Actividad de la Marina Alta, una entidad creada hace 30 años), advirtió durante su intervención que la comarca tiene una de las tasas de paro más baja y, en cambio, el índice de pobreza y riesgo de exclusión es alto. Parece contradictorio. No lo es. El empleo estacional y precario y el elevado precio de los alquileres son dos de los factores que explican que muchas familias vivan asfixiadas. Donderis señaló también que los datos de empleo también revelan la mayor dificultad de las mujeres para hallar trabajo (desigualdad) y lo difícil que también lo tienen los mayores de 45 años.

El modelo económico de la comarca es muy dependiente de los servicios, la construcción y el turismo. «Los servicios son una gran locomotora económica en nuestra comarca, pero urge diversificar», afirmó la gerente de Creama. «Estamos haciendo acciones para impulsar la agricultura, la pesca, la industria y avanzar en cohesión social. Otra realidad es que ahora mismo hay cinco polos potentes en la Marina Alta: Dénia, Xàbia, Calp, Teulada y Benissa».Así las cosas, repartir la prosperidad, hacer que llegue a todos los pueblos de la comarca, contribuirá a vertebrar y a equilibrar un territorio que ahora está demasiado volcado hacia el litoral.

El presidente de Cedma (Cercle Empresarial de la Marina Alta), Benito Mestre, insistió en vertebrar y en ir todos de la mano. La colaboración público-privada resulta básica. Todos deben remar en la misma dirección. «Hay que hacer comarca y aplicar políticas y estrategias globales en retos tan importantes como el del acceso a la vivienda, la movilidad, la sanidad o la gestión forestal». Benito Mestre señaló que la administración está «desconectada de la calle» y «no cumple su papel» en esa urgencia de promover vivienda a precios asequibles. Señaló que no se puede culpar a la vivienda turística de la falta de pisos de alquiler y venta asequible. «En los últimos 30 y 40 años, no se ha construido vivienda pública de verdad. Hablo de viviendas que puedan comprar familias de clase media. Ahora, si no tienes 50.000 euros ahorrados, no puedes ni planteártelo. Estoy totalmente a favor de que con mis impuestos se haga un parque público de vivienda».

Más que Empresas La Marina

ED

Una comarca singular

La mesa reunió a Adolfo Vanaclocha, gerente de HCB Dénia, quien dio una visión muy acertada de la sanidad y avisa del envejecimiento de la población de la Marina Alta; a José Monserrat, de la UNED de Dénia, la primera universidad que se implantó en la comarca y que ha permitido que miles de sus vecinos y vecinas cursen estudios universitarios y especializaciones; y a José Luis Catalá, CEO de DASS, una empresa tecnológica que está facilitando la digitalización y la adaptación a una nueva realidad económica en la que la tecnología es crucial para la rentabilidad, la sostenibilidad y para crear entornos de trabajo y empresariales más humanos.

Rosario Donderis, Benito Mestre, Adolfo Vanaclocha, José Salvador Monserrat Crespo y Jose Luís Catalá participaron en la segunda mesa redonda.

Rosario Donderis, Benito Mestre, Adolfo Vanaclocha, José Salvador Monserrat Crespo y Jose Luís Catalá participaron en la segunda mesa redonda. / Perales Iborra

Adolfo Vanaclocha incidió en otro efecto que tiene la falta de vivienda a precios asequibles. «Tenemos problemas para traer a profesionales de la sanidad. Los alquileres son muy caros. Nosotros les facilitamos pisos para que tengan una solución de paso. Luego, claro, acaban enamorándose de esta comarca y ya buscan una vivienda».

La Marina Alta es poliédrica. Esta mesa de desarrollo local, social y empresarial, moderada por Bea Carrascosa, dibujó un diagnóstico muy definido. Se puso el acento en las contradicciones de una comarca singular en todo, una comarca hospitalaria que quiere identificarse con el turismo sostenible y respetuoso y que aspira a diversificar su modelo y recuperar la agricultura y la pesca y no solo como sectores claves para conservar el paisaje y el territorio, sino como actividades rentables, que generen empleo y también ilusión y relevo generacional.Ya hay experiencias de éxito de bodegas y viticultura. Creama ha puesto en marcha iniciativas tan ilusionantes como la de la «Xarxa agrícola». Se abre todo un mundo de oportunidades. La mayoría de los vecinos y vecinas (un 98 % según las encuestas) aseguran que quieren consumir productos locales y de proximidad. Además, surgen soluciones de economía circular como la de recoger las 220 toneladas de la paja del arroz de la Marjal de Pego-Oliva y, en lugar de quemarlas y provocar humos y emisiones contaminantes, se reutilizan para lechos en los establos de ganadería.

El debate abrió una ventana al presente y al futuro. Y una ventana luminosa es la del espacio de Baleària Port que albergó el encuentro. El puerto, el castillo, el barrio marinero de Baix la Mar y el Montgó dibujan un perfil que sintetiza muchos de los potenciales de la Marina Alta: mar, patrimonio histórico y cultural, riqueza paisajística y natural y necesidad de reforzar ese sentido de colaboración y solidaridad social de los pueblos, los barrios y el comercio de proximidad.

Mientras, Josep Vicent Mascarell, presidente del comité de Ética y Cumplimiento de Baleària, reflexionó sobre la importancia de la palabra. Afirmó que la palabra detiene el tiempo. Escuchar las visiones de la Marina Alta y los retos es un ejemplo claro de que los debates, los consensos y, en suma, la palabra contribuyen a parar el tiempo y reflexionar. Espacios como este foro sirven para exponer reivindicaciones y dar relieve al gran papel que realizan los empresarios, consorcios, universidades y agentes sociales comprometidos con la prosperidad de su territorio.

El Creama, que ahora ha cumplido 30 años, ha impulsado la creación de empleo y ha dinamizado la economía comarcal. Su gerente subrayó que todavía hay que reforzar más las redes de colaboración y desarrollo. Mientras, el empresariado pidió avanzar en infraestructuras claves para el progreso. Benito Mestre insistió en ese gran anhelo de recuperar tras 50 años el tren con Gandia y València. La movilidad sostenible conecta territorios y la Marina Alta continúa sufriendo el aislamiento del tren. Esa reivindicación, lanzada en un puerto como el de Dénia, que conecta esta comarca con las islas Baleares, cobra una importancia fundamental. Parece inverosímil que uno de los grandes puertos del Mediterráneo esté en una comarca tan mal comunicada. «Los empresarios estamos pidiendo a gritos un mejor acceso a Dénia», planteó Benito Mestre, quien expuso que otra traba incomprensible es la burocracia.

El debate también dejó claro que la Marina Alta afronta sus retos desde la confianza y el optimismo. Los agentes sociales prefieren la palabra retos a la de problemas. Están plenamente involucrados en buscar soluciones y convencer a las administraciones de que hoy, en la era de la digitalización y las redes, hay que apostar más que nunca por las alianzas y la colaboración público-privada.

El secretario de la UNED de Dénia recalcó también que en la Marina Alta hay muchísimo talento y que la formación se adapta cada vez más a perfiles profesionales con muchas salidas de empleo y de innovación.

Tasa justa de basuras

Parece un horizonte lejano, pero el alcalde de Gata, Josep Signes, tiene clarísimo que la basura debe llegar a pagarse de la misma manera que se paga la luz y el agua.«Se puede conseguir el pago por generación, pero hay que trabajar mucho y lograr definir totalmente la trazabilidad».Llegar a la tasa justa, esa de que pague más quien más contamina y se bonifique a los vecinos que separan y reciclan sus residuos, es posible. La tecnología cada vez es más precisa. La recogida puerta a puerta o el control del acceso a las islas de contenedores (contraseñas y tarjetas personalizadas) ayudan a medir qué basura genera exactamente cada hogar y la implicación en el reciclaje.

Joserra González de Zárate, Raúl Llobell y Josep Signes participaron abordaron la gestión de residuos.

Joserra González de Zárate, Raúl Llobell y Josep Signes participaron abordaron la gestión de residuos. / Perales Iborra

Un efecto bueno que ha tenido la obligación de que la tasa sufrague de forma íntegra el servicio de recogida de basura es que hay que ponerse ya las pilas. Urge reciclar. Las buenas prácticas tendrán premio y permitirán bajar la tasa. Es de justicia que se aplique ese mandamiento europeo de que pague más quien más contamina.

«En la Marina Alta estáis en la buen camino», afirmó Joserra González de Zárate, presidente del Consorci Mare, entidad que gestiona los residuos de los municipios de la Marina Alta, la Marina Baixa y el Campello, que es donde está la planta de tratamiento. «La cercanía es clave. Está funcionando muy bien la experiencia de las islas ecológicas, islas que ya hemos implantando en Benigembla y Parcent. Los vecinos pueden separar hasta doce residuos en la puerta de su casa».

«Creo que nuestro reto como ayuntamiento es insistir e insistir en la concienciación», apuntó el alcalde de Teulada Moraira, Raúl Llobell. Es fundamental reciclar y avanzar hacia una economía circular en la que se reduzca al máximo la generación de residuos. Llobell, al igual que otros alcaldes, ha visibilizado en sus redes las malas prácticas de arrojar en cualquier lugar enseres domésticos o de dejar las bolsas con residuos mezclados fuera de los contenedores.

Los alcaldes saben muy bien que los residuos no desaparecen por arte de magia. Hay muchísimo trabajo. «Me encanta que vengan visitas a las planta y difundir el trabajo que hacemos. Tenemos una de las plantas punteras de España», señaló González de Zárate.

La conclusión es clarísima. Los gestos sencillos que se hacen en casa (separar los residuos) tienen un impacto directo en el medio ambiente. Esos gestos domésticos ayudan a cuidar esa casa de todos que es el planeta.

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