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El maestro de taichí de Dénia Mikelo Signes logra tres medallas, una de oro, en el campeonato del mundo de Taiwán

Lleva practicando este arte marcial del que se dice que es meditación en movimiento desde hace 25 años

Mikelo Signes, en lo más alto del podio en el campeonato del mundo de Taipei

Mikelo Signes, en lo más alto del podio en el campeonato del mundo de Taipei / Levante-EMV

Dénia

"Maestro" es una palabra preciosa, una de las más bonitas del diccionario. Le pega veinte patadas a "campeón". El dianense Mikelo Signes es maestro de taichí, el arte marcial de origen chino del que se dice que es meditación en movimiento. Mikelo se prepara en las clases que da en la Marina Alta. Compartir y enseñar su técnica, sus fluidos y elegantes movimientos (el taichí también tiene algo de danza) es el mejor entrenamiento. Y también participa en campeonatos por todo el mundo. Ha estado en el campeonato del mundo de Taipei (Taiwán), en el que han participado 3.000 deportistas. Y ha conquistado tres medallas, la de oro en la modalidad de mano vacía, la de plata en espada doble y la de bronce en espada simple. El instructor de taichí de Dénia y la Marina Alta (practica el estilo chen) ha logrado estos excelentes resultados allí donde esta disciplina es una filosofía de vida. "Los parques están llenos de personas que hacen taichí", explica Mikelo.

El dianense durante uno de sus ejercicios

El dianense durante uno de sus ejercicios / Levante-EMV

El dianense afirma que le llamó mucho la atención que en este campeonato sus compañeros y los jueces pensaran que era oriental. "Quizá es por mi manera de moverme. Empecé en 1999 y he interiorizado el espíritu del taichí. Nos aporta muchísimo: elasticidad, equilibrio, concentración, respiración profunda... Es también un arte terapéutico".

El instructor de taichí de Dénia y la Marina Alta, con sus tres medallas

El instructor de taichí de Dénia y la Marina Alta, con sus tres medallas / Levante-EMV

Mikelo está muy satisfecho de las tres medallas logradas en Taiwán. Pero el taichí también es humildad. Ha sido regresar a la Marina Alta y volver a sus clases, al contacto con sus alumnos. "Las formas y las rutinas sí las preparo fuera de las clases, pero es en estas sesiones, en el día a día cuando me preparo y voy depurando los movimientos", señala, y advierte que transmitir lo que es el taichí, esa armonía entre el ejercicio físico y la meditación, también es una forma entrenar.

Motivación y aprendizaje

Este maestro de taichí también ha logrado medallas en la Copa Italia o en el torneo internacional Acrópolis de Grecia. Acudir a estos campeonatos es una motivación y también un aprendizaje. "Aquí, en la Marina Alta, funciona el boca a boca. Quienes se inician en el taichí descubren sus muchos beneficios. Es, además, una disciplina apta para todos".

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