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Ellas hicieron la revolución industrial: Pedreguer da voz a las trabajadoras de sus fábricas de marroquinería

Los talleres aportaron progreso y un incipiente despertar del feminismo en la Marina Alta, pero la realidad laboral distaba de ser ideal: jornadas de diez horas, sueldos bajos, empleadas que no estaban aseguradas o discriminación salarial respecto a los hombres

La investigación realizada por Irene Martín y Hernán Fioraventi está abierta y tiene el valor de no caer en la nostalgia ni idealizar una industrialización en la que las mujeres se dejaron "la piel": trabajo en la fábrica y luego doméstico

Las mujeres (y algunos hombres) de una de la fábricas de marroquinería de Pedreguer

Las mujeres (y algunos hombres) de una de la fábricas de marroquinería de Pedreguer / Associació Cultural Els Pòrxens

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Pedreguer

Repiquetean las máquinas de coser. Esa es la banda sonora que se escucha al entrar en la Pista, una magnífica sala cultural de Pedreguer que un martes por la tarde está repleta de vecinas y vecinos (Pedreguer tiene un idilio con la cultura). Y el sonido basta para crear la sugestión, la sinestesia. Las mujeres afirman que incluso perciben el característico olor de la piel, de esa materia prima que se utilizaba en las fábricas y talleres de marroquinería.

"Ha sido como volver 40 años atrás", comenta una de las mujeres que se "dejaron la piel" en ese despertar fabril de Pedreguer y de la Marina Alta.

Julia González, que fue alcaldesa de Pedreguer, relata que ella llegó de Salamanca precisamente para trabajar en uno de los talleres. "Soy una emigrante que, en aquel momento, ni siquiera sabía dónde estaba Pedreguer". Dice que tuvo la suerte de contar con contrato y estar asegurada. Y traza un paralelismo necesario entre aquellas trabajadoras y las mujeres inmigrantes que ahora cuidan de las personas mayores o se ganan la vida limpiando casas. "Os pido que las aseguréis. Ellas están viviendo lo que nosotras en aquellos años".

Hernán Fioraventi, de La Dula Coop. V, y la socióloga Irene Martín presentan la investigación

Hernán Fioraventi, de La Dula Coop. V, y la socióloga Irene Martín presentan la investigación / A. P. F.

"Agarrar máquina". Irene Martín de Vidales i Ortiz, la socióloga que dirige la investigación sobre las trabajadoras de la marroquinería en Pedreguer, afirma que esa expresión era la que se le decía a las mujeres cuando se casaban o daban a luz y dejaban la fábrica. Entonces cogían la máquina de coser y se la llevaban a casa. Y seguían trabajando. Una de las asistentes tiene el recuerdo de su madre cosiendo y repuntando en el comedor. La máquina era un mueble más. La trabajadora terminaba las tareas domésticas (esas que nunca tienen fin) y todavía tenía fuerzas para ponerse a hacer bolsos y artículos de piel.

En esa revolución industrial, revolución impulsada por las mujeres, también hubo mucho trabajo sumergido. A las mujeres se las invisibilizaba. Y una "anécdota" reveladora es la que relata Irene de un marido que hacía las tareas domésticas (una excepción, un caso rarísimo) mientras su mujer estaban en la fábrica. Ese hombre cerraba bien las ventanas para que nadie le viera. La invisibilización buscada.

Las trabajadoras de otra de las fábricas

Las trabajadoras de otra de las fábricas / Associació Cultural Els Pòrxens

Esta investigación está abierta. La concejala de Igualdad, Noèlia Miralles, destaca que Irene Martín y Hernán Fioraventi, de La Dula Coop. V., han analizado aquel "boom" industrial desde la perspectiva de género y sin caer en la nostalgia. Muchas de aquellas trabajadoras se han quedado con los buenos recuerdos: grandes amistades, cierta independencia o ingresos propios. Pero la realidad distaba de ser idílica. Muchas no estaban aseguradas ni tenían contrato. Cobraban mucho menos que los hombres. Hacían jornadas de 10 horas y luego, al volver a casa, les tocaba realizar las tareas del hogar. Y, cuando había una inspección de trabajo, el patrón les decía que salieran a dar un paseo por el pueblo.

La ambivalencia

La proyección del avance del documental que está realizando La Raka Films suscita comentarios. Las mujeres recuerdan a todas aquellas que salen en las fotografías, fotografías del gran archivo de la asociación Els Pòrxens. Las entrevistas revelan la ambivalencia, el empoderamiento de las mujeres (incluso un despertar feminista y sindical) y, al mismo tiempo, el aceptar unas condiciones de trabajo penosas y la doble jornada, la de la fábrica y la del hogar. Una de las mujeres recuerda que incluso trabajaban los sábados y los domingos por la mañana.

El trabajo en uno de los talleres

El trabajo en uno de los talleres / Associació Cultural Els Pòrxens

A Pedreguer llegaban en esos años (las fábricas de marroquinería funcionaron a todo trapo entre 1956 y 1975) autobuses con trabajadoras de Pego, Sagra, la Xara, Benissa o la Vall de Gallinera. La demanda laboral era tan fuerte que incluso las niñas se dejaban el colegio para ir a la fábrica. Las mujeres de la comarca, con experiencias laborales colectivas como la de hacer "llata", "estisorar el raïm" o trabajar en los almacenes de naranjas, se convirtieron en la mano de obra de una efervescencia industrial que supuso, pese a la precariedad laboral, la explotación y las desigualdades, progreso económico y social. Aquellas mujeres, al llegar en autobús a Pedreguer, exclamaban "¡Nueva York!", tal era la pujanza fabril del municipio.

Las trabajadoras con la ropa de faena

Las trabajadoras con la ropa de faena / Associació Cultural Els Pòrxens

Irene Martín explica que han utilizado la metodología del "hilo industrial" de Ernest Lluch. Apunta que esta investigación se podría completar con la de las de las mujeres de las fábricas textiles de Alcoi y las cigarreras de Alicante. La investigación está, además, abierta. Hay "hilo" del que tirar. La socióloga destaca que no han querido caer en la nostalgia ni idealizar esta historia de Pedreguer y de la Marina Alta. Sí que han reflejado el "ámbito emocional y biógrafico", la realidad cotidiana de aquellas mujeres que se dejaron "la piel" en las fábricas y talleres y en sus casas.

La huelga de 1979

La investigadora apunta que un momento que les falta por documentar con fotografías es el de la huelga en el sector de la marroquinería de 1979. Estas trabajadoras ya tomaban conciencia de su fuerza de clase (obreras) y de su fuerza de género (mujeres empoderadas e incipiente feminismo).

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