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Emergencia forestal en Xàbia

No quedan pinos en l’Illa del Portitxol: todos se han secado

Las lluvias sí han hecho reverdecer los lentiscos, acebuches y coscojas, especies que soportan mejor la sequía y las plagas

La pinada que corona este islote de 8,3 hectáreas está totalmente seca

La pinada que corona este islote de 8,3 hectáreas está totalmente seca / Levante-EMV

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Una isla es un laboratorio. L’Illa del Portitxol no está tan aislada como las Galápagos, las islas que para Darwin fueron un laboratorio natural donde convalidar sus teorías de la evolución. Pero este islote de Xàbia, considerado un «Arca de Noé» de la botánica valenciana, permite analizar fenómenos tan súbitos como el impacto de la sequía y las plagas en las pinadas de toda la Marina Alta y de la Comunitat. La masiva muerte de pinos ha ocurrido en tres o cuatro años. El paisaje ha cambiado. Ahora está dominado por el color gris de los pinos muertos.

En l’Illa del Portitxol, se ve claramente el estrago. Desde el mirador de la Falzia, se domina totalmente la isla. Sorprende que no se haya salvado ni un pino. La pinada coronaba este islote de 8,3 hectáreas y 75 metros de cota. Ahora es una mancha gris y cenicienta. Alrededor, en las abruptas laderas, la vegetación sí ha reverdecido. Son coscojas, lentiscos y acebuches, especies botánicas que se adaptan mejor a las sequías. Las lluvias de este otoño han dado vida a esa vegetación más resistentes a los periodos secos.

Imagen de l'Illa tomada desde el mirador de la Falzia

Imagen de l'Illa tomada desde el mirador de la Falzia / Levante-EMV

El trabajo de campo, las investigaciones botánicas sobre el terreno, permitirán comprobar cómo han respondido a la sequía especies de flora de conservación prioritaria como la Diplotaxis ibicensis y el Limonium rigualii o si han sobrevivido los ejemplares que se sembraron y arraigaron de Silene hifacensis o Medicago citrina.

Insularidad, botánica y cambio climático

Esta isla deshabitada y declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por su gran valor arqueológico está a tiro de piedra de la costa. Esa insularidad cercana todavía la hace más interesante para analizar la evolución botánica y el impacto del cambio climático.

La muerte masiva de pinos ha transformado absolutamente un paisaje que tampoco es que fuera antiquísimo. En las fotografías de los años 50 y 60 de la costa del Portitxol, aparecen pinos dispersos. Las laderas están abancaladas. Lo que había era muchísima viña. El abandono de la agricultura provocó que los pinos se adueñaran del paisaje.

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