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Recién abierto en Xàbia y ya a rueda del turismo ciclista

Un equipo del pelotón internacional se hospeda en el hotel de cuatro estrellas y spa de 131 habitaciones inaugurado la pasada semana

Los mecánicos preparan las bicicletas en el exterior del hotel recién inaugurado en Xàbia

Los mecánicos preparan las bicicletas en el exterior del hotel recién inaugurado en Xàbia / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Xàbia, cuartel de invierno. El turismo ciclista va sin cadena en la Marina Alta. No para de crecer. Los grandes equipos profesionales se concentran en hoteles de Calp, sobre todo, y también de Dénia y Pedreguer. Ahora Xàbia entra en el pelotón. No hace ni una semana abrió el nuevo hotel SH. Es de cuatro estrellas y tiene 131 habitaciones, spa y piscina. Hacía 50 años que no se inauguraba un "gran" hotel en el municipio. Los primeros y los últimos fueron el Parador y el Villa Naranjos. Hoteles boutique, pequeños y con encanto, sí hay un puñado. Y ¿qué aporta un "gran" hotel? Pues lo primero es que Xàbia coge la rueda del turismo ciclista. Y la coge a lo grande. Ya se aloja en el SH una de las escuadras importantes del pelotón internacional, la Pinarello-Q36.5, liderada por el carismático ciclista británico Tom Pidcock.

Uno de los coches del equipo ciclista que se hospeda en el nuevo hotel de Xàbia

Uno de los coches del equipo ciclista que se hospeda en el nuevo hotel de Xàbia / A. P. F.

Los mecánicos del equipo estaban esta mañana preparando las Pinarello, una de las grandes marcas de bicicletas del mundo. El hotel no tiene taller, pero estos equipos cuentan con camiones que son talleres sobre ruedas. Además, a los mecánicos no les desagrada trabajar bajo el templado sol de diciembre de Xàbia.

Temporada alta en diciembre, enero y febrero

Es ahora, en diciembre, cuando los equipos llegan a la Marina Alta. También realizarán concentraciones en enero y febrero. Los ciclistas afinan la forma y preparan las clásicas y las vueltas por etapas de la temporada en las carreteras de la comarca. El Coll de Rates, la Vall d'Ebo, Bèrnia o l'Almiserà de Pego, l'Atzúbia y la Vall de Gallinera se convierten ahora en un hormiguear continuo de ciclistas y "grupetas". Los profesionales tiran del turismo a pedales. Muchos aficionados deciden pasar aquí sus vacaciones y aprovechar el buen tiempo y el sol para salir a rodar y coincidir en las carreteras con sus ídolos. El turismo ciclista va a piñon fijo, es imparable.

A los hoteles les viene de perlas. En invierno, en temporada baja, aprovechan el tirón del turismo, un deporte que está de moda. Además, los ciclistas, tanto los profesionales como los aficionados y los "globeros", no son visitantes escandalosos. Disfrutan de la gastronomía, pasean y quizá algún día trasnochan un poco más, pero, por lo general, llegan al hotel tan cansados después de pedalear por las carreteras rompepiernas de la Marina Alta (todo es un sube y baja) que lo que quieren es spa, masaje, cenar e irse a la cama para estar, al día siguiente, frescos como una rosa y volver a salir a hacer kilómetros a pedales.

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