Los semáforos también son para los ciclistas: multa de 100 euros a cada uno de los 10 ciclista que pasaron en rojo en Llíber
La Policía Local paró y sancionó a los deportistas profesionales que no esperaron a tener vía libre para atravesar la estrecha travesía urbana

La Policía Local paró a la "grupetta" de diez ciclistas que se saltó el semáforo / Escoles Valencianes de Ciclisme
Mucha pedagogía. Las escuelas de ciclismo son, eso, "escuelas". Y Escoles Valencianes de Ciclisme ha difundido en sus redes un caso que es ejemplificador y que sirve para que a los chavalines que empiezan a dar pedales tengan muy claro que las normas de circulación hay que cumplirlas a rajatabla. Bueno, esta enseñanza sirve para todos los ciclistas sin excepción, que los hay talluditos que van a piñon fijo y se hacen los longuis.
Esta entidad ha relatado algo que ya ha ocurrido en otras ocasiones, que los ciclistas, en este caso corredores profesionales, se saltan el semáforo de la travesía urbana de Llíber. A estos diez deportistas de un equipo frances los pilló la Policía Local. Y los multó. La broma les salió cara. Eran diez ciclistas. Tuvieron que rascarse el bolsillo (el bolsillo del maillot). La sanción fue de cien euros para cada uno de ellos.
Escoles Valencianes de Ciclismo ha lanzado un mensaje claro: las normas de circulación son para todos.
Ahora las carreteras de la Marina Alta son un ir y venir continuo de ciclistas. Los equipos profesionales se concentran en los hoteles de Calp, Altea, Dénia, Pedreguer y Xàbia. Entrenan por las carreteras del interior de la comarca (también por las de la Marina Baixa y el Comtat). Algunos ciclistas son impacientes. No quieren poner pie a tierra. Los semáforos de la travesía urbana de Llíber hay que tomárselos con calma. Regulan que se circule en un sentido u otro. El paso es estrecho y no hay espacio para que se crucen dos coches. Saltárselo en rojo es un peligro.
Los más vulnerables
Que los ciclistas demuestren su absoluta urbanidad es también clave para conciliar este turismo que va a más en la Marina Alta y la actividad cotidiana de los vecinos. El ciclista siempre es el más débil. Los conductores deben tenerlo muy claro, pero también estos deportistas deben ser muy conscientes de que saltarse las normas es añadir más riesgo a esa vulnerabilidad que tienen en la carretera.
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