La nueva senda del Portitxol de Xàbia acaba en un muro
El ayuntamiento todavía no ha aceptado el camino ni la zona verde de 7.300 metros cuadrados que debe ceder el propietario de un chalé de lujo, pero ya han desaparecido la cancela de metal y las cadenas y candados

El tramo de la senda que corona el acantilado / Levante-EMV

Es una senda de primera. Hay tramos de escalinata y se pisa en todo momento terreno homogéneo de tierra. No es de esas sendas quebradas y un punto inverosímiles (las de "les pesqueres") por las que se descolgaban los pescadores de los acantilados. Más que senda es camino. Cómodo camino. Eso sí, va a dar en un muro. Es un camino "cul-de-sac". No tiene salida. Se llega a un punto en el que no queda otra que volver atrás y desandar todo el trecho.

El muro en el que termina la senda de la Llobatera / Levante-EMV
Ha costado lo suyo pero parece que ya no hay marcha atrás. El propietario de un nuevo chalé de lujo del Carrer l'Illa, en el Portitxol de Xàbia (en esta calle hay toda una colección de impresionantes y vanguardistas chalés), debía haber cedido al ayuntamiento la senda y una zona verde de 7.300 metros cuadrados hace casi seis años. Los vecinos han luchado para que se cumpliera ese convenio y Xàbia ganara una porción (no pequeña) de suelo público en una costa de la que va desapareciendo la arquitectura tradicional y donde se impone la nueva y aparatosa arquitectura. El Síndic de Greuges le dio la razón a los vecinos e instó al ayuntamiento a hacer lo posible para que se abriera la senda.
Han desaparecido la cancela de metal y los candados y cadenas que durante estos años han bloqueado la entrada a la senda. Por fin, acabó el cerrojazo. Los trabajos para terminar de acondicionarla terminaron hace meses. Los operarios se llevaron todos los materiales. Queda una valla en la entrada. Pero está abierta por un extremo. Hace el efecto de disuadir sin prohibir. También se han retirado los carteles de prohibido el paso.

Escalinatas y los muros de "pedra seca" que irán cubriendo las buganvillas / Levante-EMV
El ayuntamiento no ha recepcionado todavía la senda ni la zona verde. Los inspectores municipales deberán cerciorarse de que el propietario del chalé ha cumplido el convenio al pie de la letra. Pero la senda está oficiosamente abierta. Al menos nada impide recorrerla.

El acantilado de la Llobatera / Levante-EMV
Eso sí, decepciona llegar al final y toparse con un muro de piedra. Es tan rotundo que no se adivina cómo en el futuro se dará continuidad al itinerario y se conectará con otras sendas públicas del litoral xabienc. Ésta queda entre la que baja a la cala del Francés (también ha habido conflictos con los propietarios de esta ladera) y la que arranca en la Creu del Portitxol y lleva a la cala de la Sardinera, el Cap Prim o la cala de la Barraca. Lo deseable (así lo marca la Ley de Costas y también es el propósito de la ruta de los miradores de Xàbia) es ir enlazando los caminos y crear itinerarios que recuperen suelo público litoral. El paseo ecológico litoral de Benissa es el ejemplo.
Un seto que tapa la vista
La nueva senda no presenta complicaciones. En el tramo de acantilado (el bellísimo acantilado de la Llobatera), se ha colocado una barandilla de madera que da seguridad a los senderistas. No obstante, un error es el de haber sembrado en la cara que da al mar acebuches. El seto se irá haciendo tupido y los caminantes deberán retirar con las manos las ramas para contemplar el mar y la bella panorámica (al norte, el Montgó y la bahía de Xàbia). Y lo peor es darse de bruces con el muro. Un "cul-de-sac". Hay que volver a la fuerza por donde se ha venido.

El tupido seto de acebuches impide disfrutar plenamente de la vista / Levante-EMV
El propietario del chalé (un impresionante casoplón) ha medido muy bien el recorrido de la senda. La intimidad de la vivienda y del jardín quedan totalmente preservadas. Ni siquiera se alcanza a vislumbrar el perfil del modernísimo chalé.
Xàbia gana una senda incompleta (acaba en un muro). Pero todavía no hay que echar las campanas al vuelo. El camino todavía no se ha entregado al ayuntamiento. Está medio abierto. O medio cerrado. Según se mire.
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