Valla y cemento: nuevo cerrojazo en el litoral del Portitxol de Xàbia
La senda que debe ceder el propietario de un chalé de lujo y que recupera el uso público de este tramo de costa solo ha permanecido abierta unos días

El cerrojazo en la senda del Portitxol o la Llobatera: una valla sujetada al muro con pegotes de cemento cierra el paso / A. P. F.

Nuevo cerrojazo. La alegría de recuperar suelo público en el litoral de Xàbia se ha desvanecido en seguida. No ha dado tiempo a patear con ganas la nueva senda de la Llobatera, esa que el propietario de un chalé de lujo debía haber cedido hace ya casi seis años (así lo establece el convenio que en su día firmó con el ayuntamiento y también lo ha exigido el Síndic de Greuges). Ha sido un espejismo. Pero, mientras ha durado, los pocos que han recorrido el camino sí han podido asomarse a los bellísimos acantilados de la Llobatera y darse de bruces con el muro de piedra en el que, abruptamente, termina la senda. También han comprobado que el dueño del chalé no ha estado muy atinado al sembrar un seto de acebuches justo en la línea que da al mar, allí donde nada debe tapar el horizonte.
El nuevo cierre es a las bravas. Se ha colocado una valla y varios pegotes de cemento para sujetarla al muro. No hay ya carteles de prohibido el paso ni que indiquen que este tramo litoral sigue siendo privado hasta que se concrete la cesión al ayuntamiento. El propietario del chalé también debe ceder 7.300 metros cuadrados de zona verde. Las obras para acondicionar la senda se terminaron hace tiempo. El consistorio debe cerciorarse de que todo está correcto. Ha habido incluso discrepancias con las especies arbóreas plantadas por el propietario. Quería árboles tupidos para blindar la intimidad de la vivienda de lujo, impresionante, de arquitectura rabiosamente moderna. Sin embargo, el convenio le obligaba a sembrar matorrales endémicos y que no se convirtieran en una impenetrable maraña vegetal.
La senda tiene tramos de escalinatas. No es, ni mucho menos, escarpada. Se camina con comodidad. Una barandilla de madera protege a los senderistas en el tramo de acantilado. Es un chasco, eso sí, toparse, al final, con un muro y tener que desandar el camino. El espíritu de la Ley de Costas y de la ruta de los miradores de Xàbia es el de recuperar litoral público y enlazar itinerarios en una costa en la que las antiguas veredas han ido desapareciendo. La construcción de chalés en los acantilado se ha tragado las sendas y ha escamoteado el uso y disfrute público de la costa.
Hacer camino: enlazar sendas y recuperar litoral público
Esta senda del Portitxol o de la Llobatera, que está entre la que baja a la cala del Francés y la de arranca en la Creu del Portitxol (llega a la cala de la Sardinera, el Cap Prim y la cala de la Barraca), es una oportunidad para hacer camino. Pero ha durado poco la alegría. Solo ha estado abierta una semana de esta Navidad. El "regalo" (no lo es, sino algo que le pertenece a los xabiencs) ha sido efímero. Ha vuelto el cerrojazo.
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