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Los estragos del histórico temporal

La playa de Dénia que sigue atrapada tras 6 años en el destrozo de Gloria

Una urbanización y una casa de primera línea han retranqueado los muros que derribó el temporal y han levantado contundentes parapetos de hormigón

El temporal redujo a escombros robustos muros de primera línea; los cascotes siguen esparcidos

El temporal redujo a escombros robustos muros de primera línea; los cascotes siguen esparcidos / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

En los últimos 6 años, ha habido un puñado de temporales, pero ninguno ha sido tan devastador como aquel de enero de 2000 al que se bautizó con el nombre de Gloria y que fue un infierno. Dejó destrozos millonarios en el litoral de la Marina Alta. Llegó a derribar casas de primera línea de la playa de les Deveses de Dénia. Su destrucción ha dejado una huella que se diría imborrable. Otra playa del litoral norte dianense, la del Blay Beach, esa en la que durante años se arrojaba arena y el primer temporal se la tragaba, sigue atrapada en Gloria. Es como si el tiempo se hubiera detenido. Las violentas olas derribaron y despedazaron los robustos muros. Los cascotes siguen esparcidos en primera línea. No se han llegado a hacer tareas de desescombro. El destrozo fue enorme. Un cambio sí ha sido el de que las estructuras que quedaron inestables han terminado cayendo. No obstante, todavía, en alguna terraza de obra de primera línea, hay grandes grietas. El temporal resquebrajó y demolió. Fue una piqueta implacable.

El tramo en el que comienza el estrago. El pequeño mirador de madera que se creó después también está destrozado

El tramo en el que comienza el estrago. El pequeño mirador de madera que se creó después también está destrozado / A. P. F.

Una vivienda y una urbanización de primera línea han echado atrás los muros. Los primeros metros están perdidos. Son puro escombro. Se han retranqueado y han levantado contundentes parapetos de hormigón macizo. Es una «barricada» frente a los habituales temporales. Pero, si se desatara una tempestad tan explosiva como aquella de Gloria, esos nuevos muros terminarían igualmente derribados.

Un muro de primera línea agrietado y muy deteriorado

Un muro de primera línea agrietado y muy deteriorado / A. P. F.

Cambio climático y colosales tempestades

En este tramo de costa queda algo de la arena que se vertió este verano para recuperar un pasillo de playa. El pequeño mirador y la rampa de madera que se habilitaron tras el temporal Gloria en una de las calles que da al mar también está destruido. Hay tempestades colosales. Y luego está la zapa del oleaje continuo. El cambio climático y la regresión de las playas saltan a la vista en este litoral. No es teoría. Es una tozuda realidad.

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