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La sangría de la agricultura: sanguinas por tierra en Xàbia

El Pla, el gran "jardín" agrícola xabienc, tampoco escapa al abandono de los cultivos por la falta de rentabilidad y de relevo generacional

Naranjas sanguinas que han caído al suelo en un bancal del Pla de Xàbia

Naranjas sanguinas que han caído al suelo en un bancal del Pla de Xàbia / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

La agricultura es paisaje. Sí, pero cuando se incide en eso se habla del campo desde una perspectiva turística y banalizadora. La agricultura es, sobre todo, trabajo. El Pla de Xàbia, un gran "jardín" agrícola (hablar de "jardín" es volver al error de dar valor sobre todo al paisaje), no escapa al abandono global que sufre la superficie citrícola valenciana. Este diario avanzó que en 2025 los cultivos valencianos de naranjas, mandarinas, limones y pomelos se redujeron en 2.762 hectáreas, lo que equivale a 5.400 campos de fútbol. Un drama. Una auténtica sangría. Las causas se conocen: falta de rentabilidad y de relevo generacional. Muchos hijos y nietos de agricultores piensan que, para cuidar el "jardín" ante el que los turistas se maravillan pero del que no sacan casi provecho, mejor dedicarse de verdad a la jardinería, ganarse la vida cortando el césped y podando las parcelas de los chalés y olvidarse de las tribulaciones del campo.

Quedan pocos huertos de naranjas de sangre en la Marina Alta

Quedan pocos huertos de naranjas de sangre en la Marina Alta / A. P. F.

Basta con pasear por el Pla agrícola de Xàbia para cerciorarse del retroceso de la agricultura. Abundan los bancales abandonados. En el Camí de les Sorts (nombre de cierta superstición agrícola), hay un precioso huerto de naranjas sanguinas o sanguinelli que ejemplifica la hemorragia agrícola. Las naranjas están en sazón, listas para recolectarlas. Pero siguen en el árbol. De hecho, las ventoleras de los últimos días han provocado que gran parte de la cosecha haya terminado en tierra.

La variedad es excelente pero no termina de recuperar mercado

La variedad es excelente pero no termina de recuperar mercado / A. P. F.

Si los cítricos valencianos resisten frente a mil dificultades, la variedad de la sanguina todavía parece tenerlo más agrio. Cuesta encontrar mercado. Se quiso destinarla a un mercado "gourmet". Es una naranja de excelente sabor. Y ahora que están de moda los zumos de frutos rojos (ya no existe el tonto remilgo de antes), esta variedad de "sangre" podía resurgir. Pero a ninguna variedad de naranja le va bien en "nichos". Lo que urge es incentivar su consumo y que esté en las casas, en los bares y restaurantes y también en los comedores escolares. De temporada y sanísima. Pero la Marina Alta es un territorio de contradicciones. Un zumo de naranja en un bar de playa que sirve "brunch" sale por un ojo de la cara.

Crece la mancha marrón de bancales baldíos

Los datos del abandono de los cultivos de cítricos son incontestables. Y si se pasea por partidas agrícolas históricas como la del Pla de Xàbia queda más que claro que o cambian muchos las cosas o ese gran "mar" verde acharolado de naranjos será pronto una mancha marrón de bancales baldíos.

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