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"L'Any Chabás"

Juan Chabás, la luz de Dénia en la Generación del 27

Joan Carles Fogo ha seguido los pasos de Juan Chabás, ha visitado sus «espacios habitados». En Dénia se ha perdido el rastro. La piqueta de la desmemoria ha hecho estragos. Pero ahora la biblioteca lleva su nombre. Es la morada de sus libros.

Àngels Gregori y Joan Carles Fogo, este viernes, en la biblioteca Juan Chabás de Dénia. | A. P. F.

Àngels Gregori y Joan Carles Fogo, este viernes, en la biblioteca Juan Chabás de Dénia. | A. P. F. / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

¿Y si las paredes hablaran? Ojalá. Pero la dictadura y el desarrollismo (el hormigón del franquismo) le cortaron la lengua a las paredes. Arrasaron los paisajes literarios. El doctor en arquitectura y ensayista Joan Carles Fogo Vila mira con envidia a esos otros países (Francia, por ejemplo) que veneran (y conservan, que es más importante) los espacios habitados de palabras e ideas, la memoria de los lugares vividos por los literatos y artistas. Joan Carles Fogo inició una gran tarea de memoria en su obra «La arquitectura de la Generación del 27». Federico García Lorca, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Dámaso Alonso o los valencianos Miguel Hernández, Max Aub y Juan Chabás hicieron de la palabra morada (y refugio y trinchera). Y sus poemas y sus libros se entienden mejor si se recorren sus «espacios habitados». Pero la piqueta de la desmemoria ha hecho estragos.

A Juan Chabás (Dénia, 1900; la Habana, 1954), el escritor e intelectual republicano que en la famosa fotografía del Ateneo de Sevilla (acta fundacional de la Generación del 27) está junto a Lorca y Alberti, se le ha perdido el rastro en su ciudad. No siguen en pie ni la casa en la que nació, en la calle Pare Pere, ni «la Marina», la casita de veraneo cuyo porche, de estilizados pilares de hierro, miraba a la playa y al mar. Derruidos.

Pero Dénia, ahora que conmemora «l’Any Chabás», el 125 aniversario del nacimiento del autor, reconstruye lugares de memoria. Su preciosa biblioteca, una casa señorial del siglo XIX restaurada en 2019, lleva desde octubre el nombre de Juan Chabás.

Joan Carles Fogo muestra la última morada de Chabás, la casa de la Habana

Joan Carles Fogo muestra la última morada de Chabás, la casa de la Habana / A. P. F.

«La poética del espacio»

Y esa biblioteca, el edificio de paredes que hablan (los libros), da luz a Chabás. La poeta Àngels Gregori, comisaria del Ministerio de Cultura para la celebración dentro de dos años del centenario de la Generación del 27, y Joan Carles Fogo reflexionan sobre las geografías e improntas literarias, la «poética del espacio». Gregori recuerda que Aracataca, el pueblo de Gabriel García Márquez, rechazó en referéndum añadir a su topónimo el de Macondo. El pueblo imaginado pertenece a otras ilusorias topografías.

El investigador señala la tumba del escritor dianense en el cementerio de Colón en la Habana

El investigador señala la tumba del escritor dianense en el cementerio de Colón en la Habana / A. P. F.

Joan Carles Fogo presenta su libro «Los espacios habitados de Juan Chabás». Afirma que este recorrido funciona como un paréntesis. Le falta el signo inicial, el de los lugares en Dénia de la infancia y la adolescencia, pero sí conserva el cierre del paréntesis (la caligrafía es una sinuosa topografía), la casa de la Habana en la que murió a los 54 años el escritor e intelectual. En esa casa, que Fogo ha visitado y fotografiado, Juan Chabás todavía acariciaba la esperanza de regresar del exilio, de dar esquinazo a esa negra sombra (el infortunio) que le persiguió siempre.

Y la sombra del destino contrasta con la luz literaria. El arquitecto y ensayista subraya que la prosa poética de Juan Chabás irradia la luz de Dénia y del Mediterráneo. Mientras, Beatriz Almaguer Vera, quien mantiene relación directa con la familia Chabás y con Aitana Alberti, la hija de Rafael y María Teresa León, recita un poema propio inspirado en un verso del escritor dianense: «La ardiente lumbre en rumbo hacia la aurora».

Chabás junto a sus padres en una fotografía tomada en el exilio cubano

Chabás junto a sus padres en una fotografía tomada en el exilio cubano / Levante-EMV

«Chabás fue uno de los escritores de la Generación del 27 de más sólida formación. Su mirada es profundamente mediterránea», subraya Fogo, que destaca el fulgor de la prosa poética del autor y la influencia clara (diáfana) de quien fue su maestro, Gabriel Miró. También advierte que, aunque Chabás pertenecía a una estirpe burguesa, en sus novelas describe maravillosamente el blanco centelleo de las humildes casitas de pescadores de Baix la Mar, fragmentos que recuerdan los poemas en los que Alberti recrea el también muy marinero Puerto de Santa María.

La saudade y el paisaje de pinos e higueras

Recuerda Fogo un pasaje escrito por Chabás en esos últimos días en la Habana atravesado de la añoranza del perfume del amarillo membrillo y el paisaje de Dénia de pinos e higueras.

El autor de Dénia era el gran olvidado de la Generación del 27. En la foto del Ateneo, se le «identificaba» como ese desconocido entre Alberti y Lorca. El escritor e intelectual regresa del «laberinto del trastierro» (expresión que está en su poema «Peregrino») y escapa de la negra sombra que le acechó siempre. «L’Any Chabás» inicia de alguna forma la conmemoración del centenario de la Generación del 27. Quedan dos años. Pero Dénia se anticipa y recupera a un escritor de lúcida y clarividente mirada. Chabás es la luz de Dénia.

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