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Tala de envergadura en el litoral virgen de Benissa

La promotora no está realizando movimientos de tierra, dado que no tiene licencia de obras, pero sí está cortando y podando los pinos y preparando el terreno para la demolición del antiguo chalé de la aristocracia británica

La tala que se está llevando a cabo

La tala que se está llevando a cabo / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Benissa

De la "guillotina" de la tala no se libran los pinos que dieron sombra a la aristocracia británica. La promotora que quiere construir un hotel y villas de lujo en un tramo virgen de la costa de Benissa (nada menos que 55.000 metros cuadrados) no está realizando movimientos de tierra. Este diario ha estado esta mañana allí y ha comprobado que las palas no están dándole zarpazos al terreno. La empresa no cuenta todavía con licencia municipal de obras. Parece, eso sí, que está al caer. Y, de momento, lo que caen, y caen en plan "¡tronco va!", son los pinos. Los operarios que están efectuando la tala, una tala de envergadura, aseguran que esta arboleda estaba muy debilitada por la paga del "Tomicus destruens". Y sí que se ven pinos secos y muertos en estos terrenos. Los arboles de sangre azul no se han salvado del estrago.

La terraza del chalé que acabará demolido

La terraza del chalé que acabará demolido / A. P. F.

No obstante, Salvem el litoral, la plataforma que pelea contra este proyecto, asegura que también se están cortando pinos sanos. Y le recuerda al alcalde, Arturo Poquet, del PP, que el Plan Especial de la Franja Litoral de Benissa establece claramente que, cuando se inician obras, hay que garantizar que "la destrucción del arbolado sea la menor posible".

La ladera que da al mar del Tossal de l'Asprar

La ladera que da al mar del Tossal de l'Asprar / A. P. F.

El alcalde aseguró ayer a Levante-EMV que el ayuntamiento no ha concedido la licencia de obras. Insistió en que por lo que él sabía en estos terrenos no se estaban realizando desmontes ni movimientos de tierra, sino una tala como tantas otras que se han llevado a cabo en pinadas afectadas por la sequía y el "Tomicus".

Otra imagen de la tala

Otra imagen de la tala / Levante-EMV

La tala, eso sí, anticipa que la promotora tiene prisa por iniciar las obras. Ha colocado en el muro perimetral que da a la carretera y al vial que baja a la cala Pinets banderolas que anuncian la promoción. No es un inicio discreto. Las motosierras rugen. Las banderas ondean. La finca aristocrática de Patmore (el apellido de la linajuda familia británica) ha pasado del sosiego (incluso flema) de décadas y décadas al ruido pelín infernal de la tala.

Lujo en lugar de aristrocracia o dominio público

La empresa, cuando tenga la licencia, aplicará la implacable piqueta al chalé. El hotel y las villas serán exclusivos: lujo asomado al mar. No obstante, ese pedigrí de la nobleza arrimada a los Windsor (la familia real británica) se perderá para siempre. Y la posibilidad de que estos terrenos pasen al dominio público también se esfuma. Ni aristocracia ni pueblo llano. El Tossal de l'Asprar (nombre de este montículo costero que desciende en pendiente hacia el mar) será otra historia.

El ayuntamiento sigue a la espera de que la dirección general de Costas (ministerio para la Transición Ecológica) conteste a la consulta sobre si este proyecto toca o tiene afección sobre el dominio público marítimo terrestre.

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