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Mucho público, pero pocos valientes en la Baixada del Bullent de Pego

Hay que mojarse por esta tradición y volver a enganchar a las cuadrillas de amigos que le echan ingenio a los disfraces y a las barcazas ecológicas

Barcaza inspirada en el antiguo Egipto.

Barcaza inspirada en el antiguo Egipto. / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Pego

Mucho, muchísimo público. La Baixada del riu Bullent, el primer acto del Carnestoltes de Pego, tiene tirón. La lástima es que cada vez se animan menos cuadrillas a enrolarse en esta descacharrante «regata». Solo cuatro barcazas surcaron ayer las apacibles (y fresquitas) aguas del Bullent. Las balsas son caseras y realizadas con materiales ecológicos. Los participantes recogen plásticos y limpian los residuos (pocos) que encuentran en su singladura. El público se lo pasa en grande. Pero falta que la tradición remonte. Falta volver a enganchar a las cuadrillas de amigos que le echan ingenio a esta divertidísima tradición.

Valientes que se atrevieron ayer a descender las apacibles aguas del Bullent

Valientes que se atrevieron ayer a descender las apacibles aguas del Bullent / A. P. F.

La Baixada del Bullent es originalísima. Y descubre el bellísimo paisaje de la Marjal de Pego Oliva. Lo tiene todo. Es una tradición a favor de corriente. El río baja ahora, tras el lluvioso invierno, esplendoroso. A los pegolinos les encanta apostarse en la orilla y dar buena cuenta de una "crosta", el típico arroz de Pego y también el atípico arroz al horno (lleva una esponjosa cobertura de huevo). Hay que animar a que los valientes se mojen (hoy, con los neoprenos, el chapuzón se aguanta mejor).

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