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Urbanismo

Un pueblo para vivir: Jesús Pobre no quiere viviendas de alquiler turístico

Esa tipología, que rompe la esencia residencial de esta entidad menor de Dénia, no se permite en el nuevo plan de ordenación pormenorizada

La iglesia y el convento de Jesús Pobre

La iglesia y el convento de Jesús Pobre / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Jesús Pobre

Jesús Pobre quiere seguir siendo un pueblo para vivir. Reniega de las viviendas de alquiler turístico. Esa tipología rompe la esencia residencial de esta entidad local menor (pertenece administrativamente a Dénia). De ahí que el pleno de Jesús Pobre trasladara a Dénia que en el plan de ordenación pormenorizada de su ámbito territorial se dejara claro que no se permite el uso de alquiler vacacional. El pleno dianense aprobó esta modificación el jueves. Ahora hay 20 días de exposición pública.

Modelo de vida

La medida es muy coherente, dado que este pueblo de casas tradicionales, adosados y chalés aislados (hay pocos pisos) ha mantenido un marcado carácter residencial y familiar. Son viviendas habituales. Y ya resulta difícil encontrar casas en venta o alquiler como para, encima, entrar en la espiral de inflación de precios que alimenta el alquiler turísico. Los vecinos consideran que abrir la puerta a la vivienda vacacional rompería el modelo de vida. Sí hay algún pequeño hotel y casas rurales. El Marriott, un hotelazo, está algo más separado del pueblo y, a un paso, aunque ya en término de Xàbia, se halla Mi Almazara, un hotelito con encanto.

Jesús Poble pasa de las avalanchas turísticas. Sabe que el turismo, el gran maná de la Marina Alta, no puede ir por libre. Aquí, experiencias de ruralidad como la del Mercat del Riurau de los domingos, un mercado de productores y de venta directa, han generado ya colapsos de coches. A los pueblos pequeños el turismo les viene bien, pero siempre que no ponga patas arriba las rutinas y el sosiego.

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