Cincuenta años de dar vuelo a la cultura en Ondara: Ocell estrena sede
El local, decorado con carteles antiguos y obras de arte, se inauguró este sábado: "Anhelábamos este espacio; la cultura es un instrumento de cambio y progreso"

La sede, repleta en la inauguración del sábado / A. P. F.

Ocell lleva cincuenta años dando vuelo a la cultura en Ondara y la Marina Alta. Ocell hace nido. "Era un anhelo que teníamos desde el primer día, desde aquella primera presidencia de Toni Peris. Es una alegría inaugurar este sede", afirmó Vicent Ortuño este sábado, en la inauguración "oficial" de un local magnífico, situado en pleno centro histórico de Ondara, en la calle Roser. El local, conocido popularmente como Cal Gallinero, está decorado con carteles antiguos (los de las partidas de pilota del histórico Trinquet d'Ondara) y con obras de arte. El retrato de Ovidi Montllor y una lámina que refleja perfectamente el espíritu de Ocell, ambos de Joan Castejón, subrayan el espíritu cultural y reivindicativo de esta asociación que ha logrado ya una proeza: cumplir 50 años de entusiasta activismo cultural.
La sede se quedó pequeña en la inauguración "oficial". En realidad, este local ya ha acogido presentaciones de libros y recitales de poesía. Ocell siempre ha rehuido las oficialidades. La cultura vuela más alto sin esos lastres. Pero tocaba hacer un acto de presentación y de agradecimiento a todos los que han arrimado el hombro. "El local es vuestro. Es del pueblo. Entrad. La cultura es un instrumento insuperable de cambio y progreso", destacó Ortuño.

El alcalde de Ondara, José Ramiro, fue uno de los asistentes / A. P. F.
El Grup de Danses Ocell bailó en esta calle del Roser. La lluvia de la tarde del sábado, su musical repiqueteo, dio una tregua. Ocell es cultura en toda su dimensión, también cultura popular.

La sede dará brío al dinamismo cultural de Ondara / A. P. F.
Comprometidos con la cultura
Vicent Ortuño explicó que poner a punto una sede cultural no es fácil. Han tenido que comprar sillas, colocar rieles para colgar los cuadros, comprar una pantalla y un proyector o mejorar la iluminación. Todos esos trabajos se han pagado con las cuotas de los socios, la colaboración municipal y la ayuda de empresas con sensibilidad cultural. "La respuesta ha sido extraordinaria. Nadie nos ha dado calabazas". Una pequeña placa situada en la entrada a este local detalla las empresa que han colaborado. Son Publi4quatre, las bodegas Aguilar y Leopoldo, Energías Renovables H. G., la Fundació Baleària, Noumetal, Twelve Beaty, La Marina Obres i Serveis, Servicolor, MarinaColor, Màxim Sound, Ortuño Fustería, Dorian Gray y Restaurant Noguera.
"Desde Ocell estamos muy agradecidos. Un local así le hacía falta al pueblo", recalcó Ortuño.
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