Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Un gran trabajo de campo (y de campo de verdad): Roser Cabrera salva las palabras y el mundo de "l'olivera i l'oli"

La etnolingüista recupera la investigación sobre el léxico de los olivos y las almazaras que ya realizó hace 40 años y la actualiza con las aportaciones de los agricultores que están dando nueva vida a los olivares de la Marina Alta y que producen aceites buenísimos y ecológicos

"Este trabajo de buscar a labradores mayores y ahora también a nuevos productores y preguntarles y recoger su universo de palabras nunca lo podrá hacer la Inteligencia Artificial"

Francesc Xavier Llorca Ibi y Roser Cabrera, en la presentación de "Del bancal al setrill"

Francesc Xavier Llorca Ibi y Roser Cabrera, en la presentación de "Del bancal al setrill" / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

A Roser Cabrera, apasionada de las palabras, debe darle mucha pena abrir un diccionario y encontrar términos a los que acompaña la nota de "en desuso" o "arcaísmo". Tras esas palabras en peligro de extinción, hay todo un mundo en trance de perderse. Nombrar es dar vida.

La investigadora afirma que hay tres palabras (¡a cuál más bella!) para referirse a la piedra troncocónica de la muela de la "almàssera" (almazara, del árabe "al-ma'sara"): "trompellot", "trull" y "rutló". Y es nombrarlas y representarse ese lugar antes oscuro y de penetrante olor del "molí de sang" en el que el "matxo" hacía girar la piedra de 1.500 kilos.

Roser acudió entre 1977 y 1979 a una "almàssera" tradicional de Alcalalí y contempló, maravillada, ese laborioso proceso que terminaba cuando salía de la prensa "un raig d'oli". En 1986, hace 40 años, la investigadora publicó "Estudi de l'olivera, l'oliva i l'oli a les comarques alacantines (estudi lexicogràfic i etnogràfic)".

Ahora Roser ha vuelto al trabajo de campo (y de campo de verdad) y ha preguntado a los nuevos productores, a esos jóvenes y entusiastas agricultores que están recuperando los olivares de la Marina Alta (paisaje escalonado y genuinamente mediterráneo). Roser ha estado en sus luminosas y tecnológicas almazaras ("son como laboratorios"), allí donde los laboriosos procesos de antaño se resuelven en un santiamén en eficientes centrifugadoras. La etnolingüista ha recogido los nuevos términos. Ha contrastado las técnicas ancestrales de "l'oli" y las actuales y mecanizadas. Y ese "viaje" trasciende la etnología y la etnolingüística y revela una transformación cultural, social y económica de gran calado y el tránsito del mundo tradicional a la nueva agricultura tecnificada.

Roser Cabrera, entre los jóvenes agricultores Sergio Carrió, de Agrogata, y Héctor Carrió, de Tossut dels Pouets

Roser Cabrera, entre los jóvenes agricultores Sergio Carrió, de Agrogata, y Héctor Carrió, de Tossut dels Pouets / A. P. F.

"Del bancal al setrill. Estudi etnolingüístic de l'olivera i l'oli" es el nuevo libro de Roser Cabrera. Lo presentó este viernes en el Biblioteca Juan Chabás de Dénia junto al lingüista Francesc Xavier Llorca Ibi. La biblioteca estaba repleta. La investigadora se confesó "emocionada" al ver allí a algunos de sus antiguos alumnos de francés y a muchos compañeros del instituto del que fue profesora, el Historiador Chabàs.

Acudieron también esos jóvenes agricultores a los que Roser ahora ha entrevistado, como Héctor Carrió, de Tossuts dels Pouets de Pedreguer, que elabora un excelente y premiado aceite ecológico, y Sergio Carrió, productor y gerente de Agrogata, que cuenta con una almazara de última tecnología. "Al conversar con ellos he vislumbrado esperanza", dijo la investigadora, que destacó la sensibilidad de estos productores y su convencimiento de hacer una agricultura singular y ecológica y no industrializada y de recuperar el paisaje del olivo, paisaje acorralado en las últimas décadas por la construcción masificada.

También advirtió Roser del cambio cultural de aquella agricultura tradicional y esforzada a las nuevas visiones del agroturismo, la nutrición y el valor gastronómico del aceite, las ferias de producto, las catas o las excursiones por los olivos milenarios.

Kilómetros y kilómetros a la búsqueda de palabras

"Recuperar estas palabras no es un ejercicio de nostalgia. Es atrapar una terminología y estoy convencida de que dentro de unos años vendrá otro investigador y seguirá registrando términos y ampliando este acervo", dijo la investigadora, que recalcó el apoyo incondicional de su marido, Paco Ivars. Y recordó que cuando empezó hace 50 años a buscar a agricultores, artesanos y vecinos de pueblos ya ancianos para salvar las antiguas palabras la acompañaban en el coche sus hijos. "No sé cuántos kilómetros hicimos de pueblo en pueblo. Ellos se aburrían, pero también me animaban y me decían: 'mamá, para el coche que ahí también puedes preguntar'".

Afirmó que ese trabajo de campo de buscar testimonios y palabras no lo podrá hacer nunca la Inteligencia Artificial. Y se confesó orgullosa de que su libro "El món mariner a Dénia" sea una de las obras de consulta de la asignatura de filología catalana que imparte Emili Casanova y también de que algunos de los términos que ella recuperó los incluya la Acadèmia Valenciana de la Llengua en su diccionario.

Tracking Pixel Contents