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Zarpazo a los balcones: comienza la demolición de la casa Poquet Beltrán del casco antiguo de Calp

El gobierno local ha intentado aplacar el enfado de los vecinos con el argumento de que el nuevo edificio, el Museu Fester, será un hito arquitectónico y un foco de atracción

Primeros trabajos de demolición: zarpazo a los balcones

Primeros trabajos de demolición: zarpazo a los balcones / Levante-EMV

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Calp

El futuro Museu Fester de Calp, un edificio de vanguardia, tiene vocación de "hito arquitectónico" y "foco de atracción". Pero, de momento, lo que atrae todas las miradas es la piqueta. Y ha empezado por los balcones. Ya ha comenzado el derribo de la casa Poquet Beltrán del casco antiguo de Calp. Lo primero que se ha echado abajo ha sido el voladizo de los balcones. Las obras de demolición son ya imparable. Primer zarpazo. Esta casa, aunque no es antiquísima ni tiene valor arquitectónico, formaba parte del paisaje urbano de Calp y los vecinos le habían cogido cierto apego. El derribo debe hacerse casi a contrarreloj ya que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina y por estas calles pasan las procesiones.

Las últimas horas de la casa Poquet Beltrán del casco antiguo de Calp

Alfons Padilla

La alcaldesa, Ana Sala, y sus concejales han tratado esta semana de aplacar el enfado de los vecinos que no quieren que se "rompa la estética" del casco antiguo. La alcaldesa ha defendido que el futuro Museu Fester será un "hito arquitectónico" y dará vida a estas calles del centro histórico. A los vecinos lo de "hito" no termina de deslumbrarles. Ni siquiera les convence.

Lo primero que se ha echado abajo, los balcones

Lo primero que se ha echado abajo, los balcones / Levante-EMV

La casa ya es historia

Sea como fuere, la demolición ha comenzado esta tarde, a la hora de la modorra, cuando "la heroica ciudad dormía la siesta". Las máquinas han tirado el voladizo de los balcones. La casa Poquet Beltrán empieza a ser historia. Y es curioso: mientras estuvo en pie no tuvo valor histórico, pero ahora, cuando la piqueta la borra del casco antiguo, ya empieza a tenerlo. Las fotografías antiguas, aquellas que mirarán los vecinos y evocarán el inmueble, se convierten en el testimonio de un cambio importante, quizá drástico, en el meollo de Calp. Tras el derribo se harán catas arqueológicas. Podría salir a la luz un tramo de los cimientos de la muralla medieval.

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