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Más dolor en Jávea Park: fallece una vecina de la finca del incendio al mes de la tragedia con dos muertos

Estaba delicada de salud y ha muerto después de que le realizaran unas pruebas en un hospital de Madrid

Los vecinos están devastados: "A Montse la queríamos mucho y este golpe llega cuando todavía seguimos conmocionados por todo lo que pasó"

Un trabajador pintaba este viernes el rellano de la segunda planta, donde está el piso en el que comenzó el terrible incendio

Un trabajador pintaba este viernes el rellano de la segunda planta, donde está el piso en el que comenzó el terrible incendio / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

"No levantamos cabeza. Ahora lo de Montse. Estamos destrozados", comentó ayer un vecino de la finca de Jávea Park, en el Arenal de Xàbia, donde hace un mes un terrible incendio acabó con la vida de Arantza, de 70 años, y de Gerson, de 42. Ahora ha fallecido otra vecina, Montse, que no tenía ni 60 años. Estaba delicada de salud. Los vecinos coinciden en que a todos les ha pasado factura la tragedia del pasado 12 de febrero.

Los vecinos han señalado que Montse sufría problemas respiratorios y cardiacos crónicos. Estaba siguiendo un tratamiento en un hospital de Madrid. Este jueves le hicieron unas pruebas. Todo había salido, aparentemente, bien. Le dieron el alta. Incluso llegó a enviar mensajes a sus vecinos. Les dijo que este viernes volvía a casa. Pero por la noche, en casa de una familiar en Madrid, sufrió complicaciones. Ha fallecido. Ha sido una fatalidad.

"Estamos conmocionados. A Montse la queríamos mucho. Todavía no nos hemos recuperado de todo lo que pasó y ahora este golpe", ha indicado el vecino antes citado.

Los residentes de esta finca de Jávea Park pensaban que ya habían superado el duelo. Arantza era la vecina del piso en el que comenzó el incendio. Murió en la vivienda. Mientras, Gerson, al iniciarse el incendio, bajó a sus hijos a la calle, los puso a salvo, y subió a intentar sacar a más vecinos y a una familia con dos menores que estaba atrapada en un pasillo (los rescató, finalmente, un policía local). Gerson se asfixió. Se desplomó. Cuando los bomberos lograron sacarlo, estaba en parada respiratoria. Los sanitarios intentaron reanimarlo. Pero falleció. La pasada semana sus familiares, tras repatriar el cuerpo a Colombia, le dieron sepultura en Palmira, su pueblo, en el Valle del Cauca. El ayuntamiento le otorgará a título póstumo una distinción por su generosidad y heroísmo, por dar la vida al intentar salvar a otros vecinos del fuego.

La vivienda en la que se inició el fuego se ha tabicado con maderas

La vivienda en la que se inició el fuego se ha tabicado con maderas / A. P. F.

Y Montse ha fallecido justo el día en el que se cumplía un mes de la tragedia. Esta vecina y su marido, Pedro, fueron los primeros que regresaron a su casa, en la finca de Jávea Park, a los cuatro días del incendio y después de que los técnicos autorizaran la vuelta de todos los residentes excepto los de la segunda planta, que es donde se inició el fuego en el piso de Arantza, piso que quedó totalmente carbonizado. Montse atendió, al volver a su piso, a Levante-EMV y confesó que estaba "traumatizada" por los dos vecinos que murieron. "Es muy triste. Gerson fue muy valiente. Golpeó mi puerta y me avisó del fuego. Pude salir a toda prisa".

Los estragos, aún visibles

Recuperar una cierta normalidad es imposible en esta finca del Arenal de Xàbia. Hay vecinos que todavía no se atreven a volver. Se han limpiado la escalera, que se convirtió en una gran chimenea de humo negro y tóxico, y los rellanos. Quedaron totalmente negros. Pero todavía hay rastro de hollín. Las paredes están grises. Este viernes los trabajadores estaban pintando el pasillo de la segunda planta. La vivienda calcinada se ha tabicado con maderas. El balcón, sin embargo, no se ha cerrado. Desde la calle se ve la gran mancha negra en la fachada. Todavía hay casas cuyas puertas siguen rotas y están aseguradas con candados. Los bomberos las forzaron para entrar y sacar a los vecinos. Un mes después, los estragos del fuego son plenamente visibles.

Los residentes con los que habló este viernes Levante-EMV coincidían en que por las noches no pueden dormir y que siguen reviviendo aquellas terroríficas horas del incendio. "Nos va a costar mucho superarlo. Todavía están las evidencias del fuego y la finca sigue oliendo a quemado, pero, cuando los desperfectos se reparen y se evapore este olor, todavía tendremos el impacto psicológico de esta tragedia".

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