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Las cañas dan mucho juego en las calas de Xàbia

Las crecidas del Gorgos y los temporales las han arrastrado a tramos litorales como el de la Cala Blanca

La arquitectura efímera de las cañas en la Cala Blanca de Xàbia

La arquitectura efímera de las cañas en la Cala Blanca de Xàbia / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Dan mucho juego. Hay cañas para construir todo un campamento. El invierno ha sido borrascoso. Los ríos de la Marina Alta, el Gorgos y el Girona, cuyos cauces están la mayor parte del año secos, han experimentado varias crecidas. El caudal ha arrastrado cañas. Y luego los temporales las han sacado a las playas. También han arrastrado troncos, algunos troncazos de mucho porte.

Las calas de la Cala Blanca, del Francés o la Sardinera de Xàbia están tapizadas de cañas. Y los primeros visitantes que han aprovechado los días de sol para acercarse a la costa se han entretenido con las cañas. Han levantado tiendas sioux. En la Caleta (o Cala Blanca), en una cuevecita, han creado un refugio. La arquitectura efímera de las cañas tiene un aire de Robinson Crusoe, de náufrago que en un plis plas se hace una cabañita.

El enorme tronco que han sacado los temporales

El enorme tronco que han sacado los temporales / A. P. F.

Un voluminoso tronco

Los temporales, algunos de furibundas olas (la borrasca Harry fue la que más estragos causó en las playas), han arrastrado también troncos muy voluminosos. En la orilla de la Cala Blanca, hay uno enorme. El mar lo ha esculpido. Desde lejos asemeja un monstruo marino. Se le adivina incluso la aleta dorsal. Ahora, tras el borrascoso invierno (hoy el mar todavía está revuelto por la borrasca Therese), llegan la Semana Santa y la Pascua y los primeros días de playa.

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