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Paisaje devastado: un paseo por la ladera sur del Montgó en Xàbia

La senda que lleva de la partida Castellans a la Cova del Migdia y que antes se adentraba en frondosas pinadas descubre la magnitud del desastre forestal: bosques grises y secos y con cientos de árboles abatidos

Desolación: una pinada totalmente gris y seca en la ladera sur del Montgó

Desolación: una pinada totalmente gris y seca en la ladera sur del Montgó / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Desolador. Esta senda se adentraba en un frondoso bosque. Comienza en la partida Castellans y recorre la ladera sur del Montgó. Llega hasta la Cova del Migdia. Toda esta vertiente está en el término municipal de Xàbia. El Montgó es una montaña con muchas caras. Esta era boscosa. Pinos de considerable porte y altura creaban un dosel vegetal. Aunque está ladera es la sur, la de solana, las pinadas eran espesas. Pero en estos últimos años el paisaje ha cambiado totalmente. Las copiosas lluvias de este invierno (la tierra sigue aquí húmeda) han llegado tarde. La sequía y la plaga del Tomicus destruens ya habían hecho estragos. El bosque ha quedado devastado.

Pinos talados y apilados junto a la senda

Pinos talados y apilados junto a la senda / A. P. F.

Caminar ahora por este senda da idea de la magnitud del desastre forestal. Hay cientos de pinos abatidos. Los vendavales de este invierno los han derribado. También hay muchos que siguen en pie y que están muertos y secos. Se vislumbran masas forestales totalmente grises.

Pinos muertos derribados por los vendavales del invierno

Pinos muertos derribados por los vendavales del invierno / A. P. F.

Se ve claro que la senda se ha reabierto. Debió quedar bloqueada en muchos tramos por los pinos caídos. La motosierra ha despejado el camino. Árboles muertos y secos que se han talado (amenazaban con desplomarse) están junto a la senda.

Árbol caído y que está sobre la senda

Árbol caído y que está sobre la senda / A. P. F.

Especies que resisten

Este paseo era un gozo. Ahora caminar por aquí infunde tristeza. Paisaje desolado. Antes se pisaba un suelo mullido y de humus vivo. Ahora el terreno está reseco. A cada paso, un chasquido de naturaleza muerta. Esta ladera tardará mucho en recuperar el verdor. Las lluvias de este invierno ayudan. Hay especies que, al igual que ocurre con los incendios, están mejor adaptadas y han resistido: los algarrobos, los acebuches (ullastres) o los lentiscos. Dan vida a este bosque tiznado de un gris mortecino.

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