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La Vall de Gallinera recupera la floración de los cerezos

Las lluvias del invierno alimentan la esperanza de dejar atrás las malas campañas de la cereza de los últimos años

Cerezos en flor en la Vall de Gallinera

Cerezos en flor en la Vall de Gallinera / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

La Vall de Gallinera

Las flores son indicio. Tras las nefastas campañas de los últimos años, hay un cambio de paisaje en la cereza. La floración en la Vall de Gallinera, tímida y escasa en las anteriores primaveras, es ahora más esplendorosa. Se han abandonado cultivos (la falta de relevo generacional es uno de los grandes problemas), pero los que resisten echan flores. Muchos cerezos revientan de flores.

La Vall de Gallinera ha recuperado su radiante paisaje. Estas montañas han reverdecido con las lluvias. Los bancales de muros de "pedra seca" han absorbido el agua, mantienen la humedad. Los cerezos florecen. Motean de blanco las laderas. Ojalá llegue el cambio de ciclo. La cereza es agricultura, paisaje, historia y esperanza.

Las flores y los vaticinios

Los agricultores han luchado contra una nueva plaga, la "Drosophila suzukii", y contra el cambio climático. Las últimas campañas han sido desastrosas. Ahora se agarran a la floración de esta primavera. Un augurio de que la cereza remonta.

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