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El velero encallado desbanca a la puerta azul: el desastre es más fotogénico en Xàbia

Los turistas de Semana Santa no se pueden resistir a sacar el móvil y fotografiar el Bau bau, el barco que va para 9 meses embarrancado

Dos ciclistas que han dejado de dar pedales para fotografiar el Bau bau

Dos ciclistas que han dejado de dar pedales para fotografiar el Bau bau / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

A un bello paisaje le va de perlas un toque dramático. Los turistas no pueden resistirse. Xàbia ya está a reventar de visitantes. Y los que pasan por el Primer Muntanyar, que son casi todos (es un litoral de mucho pasear), sacan el móvil y fotografían el Bau bau. Se suelen hacer un selfie con el velero detrás. El barco, que va para nueve meses encallado en esta costa de duna fósil (piedra tosca), ha dado para miles y miles de fotos. Ha desbancado en fotogenia a la archifamosa puerta azul de la playa del Portitxol o la Barraca.

Sí, aquella puerta, con su aire a Mykonos, es un icono. Pero el velero le gana en dramatismo. Un naufragio le confiere a la foto un matiz de peripecia. Es más pintoresco un velero encallado que una puerta azul en una humilde casita blanca (enjalbegada) de pescadores. Es más chocante.

Horizonte azul, bellísimo, y un barco encallado que es un barrunto de desastre

Horizonte azul, bellísimo, y un barco encallado que es un barrunto de desastre / A. P. F.

Los turistas pasan y ninguno pasa de largo. Todos se paran. Los turistas que han vuelto a Xàbia se han reencontrado con el velero. Les ha extrañado que el barco siga ahí, en la misma posición (recostado sobre un flanco y fuertemente inclinado) que en verano. No está exactamente igual. Los temporales lo han sacado más a tierra. Sigue de una pieza (se le ha desprendido, eso sí, la botavara), pero ya empieza a dar signos de deterioro. Es un velero de impresión: 19 metros de eslora.

Magnetismo y fotos y más fotos

El Bau bau será la atracción turística de Semana Santa y Pascua. Está visto. Ejerce un magnetismo especial. Se saborea el desastre. La bahía de Xàbia, acotada por el cabo de Sant Antoni y el Cap Prim, es bellísima. El barco encallado le da un efecto dramático. El mar es hoy una balsa de aceite (ayer todavía había fuerte oleaje). El horizonte, azul, despejadísimo, de perfecta armonía, tiene una nota desafinada, un barrunto de adversidad. Además, el Bau bau guarda un pasado pelín sombrío. Los turistas disparan fotos y más fotos. Al velero le dieron las uvas (la Navidad y el Año Nuevo) y ahora llega a las Santa Pascuas.

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