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Tradición recuperada

La reinvención de la «llata»: resurge la artesanía más social de la Marina Alta

«Es una técnica nuestra y no la podemos dejar perder; además, genera ‘comboi’», destaca el artesano de Gata de Gorgos Alberto Cardona «Sensio»

El artesano de Gata de Gorgos observa como sus alumnas trenzan el palmito en un taller en la calle en Xàbia. | A. P. F.

El artesano de Gata de Gorgos observa como sus alumnas trenzan el palmito en un taller en la calle en Xàbia. | A. P. F. / A. P. F.

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia/Gata de Gorgos

Todo es trenzar. Ahí, en una plaza, ante la «Botiga», una tienda de barrio de Xàbia, estas mujeres charlan y trenzan. Primero que nada. No son nuevas Penélopes. Eso de tejer y destejer está más que superado. Ellas entrecruzan las hojas secas del palmito (el «margalló»). Recuperan la artesanía más social de la Marina Alta, la «llata». Esto es hacer red de la buena. Ocupar las manos en la habilidad fina e inteligente. Elaboran las pleitas (tiras) con las que decorarán los «cabassets de Pasqua». Hubo un momento en el que esta tradición se destejió y estuvo a punto de perderse para siempre. Se rompió la transmisión. Hace ya unos años surgieron Escoles de Barxes o de Llata, como las de Pedreguer o Beniarbeig. Y la «llata» resurgió. Se reinventó. El «cabàs» volvió a la cotidianidad. Es mucho más sostenible y ecológico (infinitamente más) que las bolsas de plástico. El palmito es un tejido natural y casi indestructible.

La «llata» está en la calle. Estas mujeres tejen y tejen. La artesanía afina la destreza. Y las guía Alberto Cardona «Sensio», un artesano de Gata de Gorgos que ha entendido que la artesanía va de mano en mano. Él se interesó por esta técnica tradicional de trenzar el palmito. Se apuntó a la Escola de Barxes de Pedreguer. Ahora organiza talleres. La tradición solo se puede difundir con la práctica. Los tutoriales de internet son un cuento. Mejor hacer «rogle» y compartir el saber popular.

Alberto pertenece al pueblo que es quizá la cuna de la artesanía de la Marina Alta. Pero en Gata ocurre lo que en todos los lugares. Lo supuestamente artesanal viene de lejísimos. «La ‘llata’ forma parte de nuestra historia. Y no podemos permitir que se pierda. Ahora importamos productos de Marruecos o de Asia. Está claro que no podemos competir con esos mercados. Pero sí debemos defender lo nuestro y recuperar una técnica con la que nuestros antepasados se ganaron la vida».

"La artesanía es también creatividad"

Este taller es tremendamente libre. Las tiras de palmito se entrelazan con cintas de colores. «Hay que dejar volar la imaginación. La artesanía también es creatividad», indica Alberto. «Y lo importante es también que hacemos ‘comboi’ y compartimos un rato divertido y de desconectar de otras cosas». La paciencia de trenzar ayuda a encontrarle la trabazón a un mundo deshilachado.

La Marina Alta trenza futuro. Resurge la artesanía más social de la comarca.

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