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"Qui té pansa, té dansa": Alcalalí hará de un riurau ahora en ruinas un gran espacio de cultura y turismo

El ayuntamiento licitará por 201.269 euros las obras de rehabilitación de una construcción tradicional que está junto a otro edificio de gran valor patrimonial, la escuela de 1928

El riurau que Alcalalí restaurará y convertirá en gran espacio de cultura y turismo

El riurau que Alcalalí restaurará y convertirá en gran espacio de cultura y turismo / Levante-EMV

Alfons Padilla

Alfons Padilla

Alcalalí

"Qui té pansa, té dansa". Y quien tiene un riurau, tiene un retazo de la historia quizá más fascinante de la Marina Alta, la de la producción de la pasa y su exportación a medio mundo. Alcalalí cuenta con un riurau en estado de ruina. Lo compró el ayuntamiento. Que ahora se caiga a trozos no impide imaginar sus casi infinitas posibilidades. El riurau, con sus arcos y el sequer donde se extendían al sol los cañizos con la uva de moscatel, es magnífico. Y está en pleno centro urbano. Linda con otro edificio de enorme valor histórico, la escuela de 1928. De hecho, cuando el riurau se restaure, funcionará también como espacio educativo. Un riurau da para todo.

La rehabilitación de este riurau del Carrer dels Ametlers de Alcalalí hace camino. El ayuntamiento sacará a licitación por 201.269 euros las obras. El proyecto lo ha redactado el arquitecto Jaime M. Giner Martínez. Forma parte de las acciones del Plan de Sostenibilidad Turística de la Mancomunitat de la Vall de Pop. Este territorio, la Vall de Pop, fue pródigo en riuraus. Mantiene el paisaje agrícola y de viñas. Todavía hay familias que escaldan la pasa. En Llíber, la familia de Ovidio Mas la escalda y la comercializa.

El riurau y el sequer, un gran espacio que dinamizará la cultura y el turismo en Alcalalí; en verde, la escuela de 1928

El riurau y el sequer, un gran espacio que dinamizará la cultura y el turismo en Alcalalí; en verde, la escuela de 1928 / Levante-EMV

El proyecto detalla que el riurau se convertirá en un potente espacio de cultura y turismo. Se le adivinan usos como el de museo al aire libre, mercado de productos de la tierra, "plaza" para encuentros gastronómicos y actividades turísticas... Además, el espacio se concibe como lugar de descanso y avituallamiento para senderistas y ciclistas. Alcalalí se halla en un punto estratégico en el mapa de la Marina Alta del nuevo turismo ciclista, senderista, cultural, gastronómico y del vino. En el sequer se plantarán algarrobos, almendros, moreras, olivos y almeces, árboles que darán sombra, frescor y vida.

Tramo del tejado del riurau que ha caído

Tramo del tejado del riurau que ha caído / Levante-EMV

El riurau evocará la historia de la "pedra seca", una técnica de construcción declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Permitirá a Alcalalí adherirse a la Ruta dels Riuraus. Además, cuenta con estufa. Por tanto, no es descabellado pensar que aquí podrá recuperarse "l'escaldà de la pansa", ese ritual festivo e histórico de la Marina Alta. "Qui té pansa, té dansa".

El esplendor del moscatel y la pasa

Una vez restaurado, el riurau se convertirá en un nuevo foco de atracción en la Vall de Pop. Además, rescatará una historia muy diluida, la del esplendor del moscatel y la pasa. En Alcalalí los riuraus se concentraban en las partidas de la Solana y Els Trossos. También los había junto al casco urbano, como éste del Carrer dels Ametlers.

Los riuraus son un tesoro. Jesús Pobre fue pionero en dar nuevo uso a su gran riurau, que acoge los domingos el exitoso Mercat del Riurau, referente de la nueva economía rural. Xàbia también ha experimentado con gran respuesta esa misma fórmula en su magnífico riurau d'Arnauda.

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