Maria del Mar Bonet, en Dénia: "Soy una pintora de domingo"
El Espai Joan Castejón se llena para escuchar a la artista mallorquina, quien habla de arte, música y convicciones: "He cantado en Tokio, Estados Unidos, Canadá o Argentina y siempre lo he hecho en catalán, en mi lengua; nadie me preguntó por qué no cantaba en inglés"

Maria del Mar Bonet sostiene, junto al alcalde, el plato de cerámica de posidonia oceánica / A. P. F.

"Soy una pintora de domingo". Maria del Mar Bonet no se da tono. Pero ser pintora de domingos también tiene su aquel. "Todo lo que hago es de verdad. La luz me indica el momento. No me invento nada. Abro el balcón y quizá hay un destello que me atrapa. Pintar es una experiencia muy íntima, muy mía, de gozosa soledad", dice la artista mallorquina, y recuerda que empezó a pintar de niña, quizá con 11 años, y que esta afición ha viajado siempre con ella. Y es literal. Lleva en la maleta un cuaderno de apuntes pictóricos y sus acuarelas.
El Espai Joan Castejón de Dénia está a tope. Aquí, en la Casa de Cultura, se expone "La veu a la mà", las pinturas de Maria del Mar Bonet. Es un público deseoso de reencontrarse con la mallorquina, que en julio de 2007 ofreció un maravilloso concierto en el puerto dianense. Ella explica que la Càtedra d'Art Contemporani Antoni Miró le pidió que realizara esta exposición, que ya ha estado en Alcoi y Xàtiva y llega ahora a Dénia. Luego se podrá ver en Gandia. "Y aquí estoy, en esta Casa de Cultura fantástica que tenéis en Dénia".

La mallorquina, entre el alcalde y el artista Joan Castejón / A. P. F.
Los volcanes y la ofrenda al paisaje
Se confiesa "pintora de domingo". Y luego revela que le fascinan los volcanes. Al artista Joan Castejón le pica la curiosidad. Le pide que desarrolle esa atracción por los volcanes. Y Maria del Mar Bonet dice que en Estrómboli los campesinos viven en "casitas como cajas de cerillas" y que tienen la barquita siempre lista por si les toca salir a escape. Habla de los labradores de Sicilia que cultivan la ladera fertilísima del Etna. Si se desata la erupción, colocan en una mesa, de cara al volcán, los frutos que les ha dado la tierra volcánica. "Es una ofrenda", dice la artista. Y esa reflexión da una pista sobre la pintura de Maria del Mar Bonet, sobre su manera de mirar y de plasmar sus paisajes. Es una ofrenda. Un anhelo de que esos horizontes permanezcan inalterados. "Aquí también tenéis unas montañas magníficas", dice, y, a continuación, maldice las "dichosas urbanizaciones que lo destrozan todo".
La artista también denuncia "la indiferencia de los gobiernos" ante las muertes en el Mediterráneo. Califica de "poca vergüenza" que los migrantes se tengan que jugar la vida o que se los confine en campos de refugiados. Pide que se ayude a los científicos y "a la gente que cura" y se deje de "empudegar la terra".

La artista, durante la charla; en la esquina de la izquierda, una lámina en la que asoma Ovidi Montllor / A. P. F.
Cantar siempre en catalán
Y, claro, los asistentes le preguntan por la "Nova Cançó". Desvela que en Madrid, en una discográfica, le plantearon que grabara un disco en francés y que diera el salto al mercado internacional. "Me halagó. Veían que tenía posibilidades. Les di las gracias y fue entonces cuando decidí que siempre iba a cantar en mi lengua". Recuerda que dio calabazas dos veces cuando le propusieron ir a Eurovisión. Y advierte que tampoco le ha ido tan mal cantando en catalán. "He estado en Tokio y el público estaba entusiasmado. También he cantado en Estados Unidos, en Canadá o en Argentina y siempre lo he hecho en mi lengua. Nunca nadie me preguntó por qué no cantaba en inglés".
La artista echa en falta las tiendas de discos. Dice que en Mallorca solo resiste una, Espai Xocolat. "¿Por qué ya no se compran discos? A mi me gusta comprar discos. Y si no se venden discos en catalán no le puede ir bien a nuestra música". Y quizá suene transgresor ese alegato en un 23 de abril, el día del libro. Pero disco y libro es palabra.
"Las mujeres trabajan como mulas"
Declara su amor por Cuba y sus paisajes. Las montañas de Viñales, los mogotes, la inspiraron. Se enamoró de esa tierra. "Pero Cuba está demasiado cerca de Miami y Nueva York", dice, y teme que a esa "especie de monstruo" que es Trump le dé por meter sus zarpas en ese paraíso. Y también la luz y el paisaje de Marruecos la sedujeron. "Es un lugar de belleza grandiosa, espectacular e inmensa". No daba con el tono de pintura para plasmar el ocre de las montañas y recogió tierra del suelo y la puso en sus obras. "Pero allí las mujeres trabajan como mulas. A los hombres los vi trabajar como mucho de pastores. Pero la tierra la labraban las mujeres y los niños".
El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, entregó a Maria del Mar Bonet un plato de cerámica adornado con hojas de posidonia oceánica y el libro reeditado ahora de "Sin velas, desvelada", de Juan Chabás, el escritor dianense de la Generación del 27.
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