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La Vía Verde de Dénia muda de color: del negro al tono tierra

El itinerario de 6,2 kilómetros que lleva a Els Poblets y Verger se libera del tizne alquitranado y refuerza su atractivo rural

El inicio de la Vía Verde en Dénia: el camino rural cambia de color

El inicio de la Vía Verde en Dénia: el camino rural cambia de color / Levante-EMV

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

La Vía Verde de Dénia se sacude el negro. La concejala de Territorio, Maria Josep Ripoll, ya lo advirtió. Pidió paciencia. Las obras no estaban acabadas. Quienes pusieron el grito en el cielo por el tizne alquitranado de este itinerario para caminar, correr y pedalear (el PP, por ejemplo) se habían precipitado. Y la Vía Verde no es para ir tan aprisa. Hay que recrearse y respirar. Este camino rural que lleva de Dénia a Els Poblets y El Verger ha mudado de color. Del negro al tono tierra. Es otra cosa. El color de ahora le pega más a camino que va entre bancales de naranjos y desde el que se ven las araucarias (árboles de indianos) de las grandes villas agrícolas de Dénia. Es un camino de 6,2 kilómetros. Es recto. Y llano. Va por donde traqueteó el antiguo tren de Dénia-Gandia y Carcaixent. La línea se cerró en 1974. Ha quedado una Vía Verde que, paso a paso, gana uso social.

El pavimento de la Vía Verde tiene ahora un tono tierra acorde con un itinerario rural

El pavimento de la Vía Verde tiene ahora un tono tierra acorde con un itinerario rural / Levante-EMV

La remodelación que ahora se ha llevado a cabo promoverá el uso y ayudará a descarbonizar Dénia. Esta Vía Verde ahorra camino. En bicicleta se llega en nada a Ondara, Els Poblets y El Verger. Además, ahora se han plantado más árboles en la orilla del camino. Los paseantes, corredores y ciclistas tendrán más sombra. Y se ha instalado iluminación. La Vía Verde también se utilizará de noche.

El uso social cambia la perspectiva

Cuando se opina sobre las obras públicas, es mejor no pisar el acelerador. En Dénia, se sabe de sobra que las cosas no son como empiezan, sino como acaban. Las reticencias a peatonalizar Marqués de Campo se han superado totalmente. Ahora nadie duda de que liberar de coches este gran bulevar ha sido una buena decisión. Y con la nueva plaza María Hervás, tres cuartos de lo mismo. No gustaban los hierros, esa estructura por la que ahora trepan las plantas. La plaza se llena de vegetación y de vida.

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