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La fertilidad de les Valls del Montgó: ni rastro del incendio que hace dos años arrasó 200 hectáreas

Los barrancos siguen bajando con agua tras unos meses de extraordinaria pluviometría que han hecho reverdecer el gran valle agrícola de Xàbia, Gata y Jesús Pobre

La amenaza sigue siendo la de los campos baldíos, combustible para las llamas que en abril de 2024 se propagaron sin freno

Árboles y viñas que quedaron medio carbonizados y que han reverdecido totalmente

Árboles y viñas que quedaron medio carbonizados y que han reverdecido totalmente / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Extraordinaria fertilidad. No es lo mismo que un incendio arrase escarpadas laderas (suelos rocosos y de escasa tierra) que ennegrezca un valle de larga tradición agrícola. Les Valls del Montgó, un mosaico agrícola de viñas, olivos, almendros, algarrobos y de recuperado cereal (trigo), toca los términos municipales de Xàbia, Gata de Gorgos y Jesús Pobre. En abril de 2024, un incendio devastó este paraje. Carbonizó 200 hectáreas. Las llamas avanzaron por los barrancos repletos de cañas y por los campos baldíos. El fuego se propagó en zigzag. Buscaba la espesa vegetación (y reseca tras un largo periodo de sequía) que invadía los cultivos abandonados. Quedó una mancha enorme. El valle, reducido a ceniza.

En dos años, todo ha cambiado. Los últimos meses han sido de extraordinaria pluviometría. Siete meses después del incendio ya cambió el ciclo. Llegó el primer aguacero. Casi de sopetón, cayeron 200 litros/m2. Fue una lluvia torrencial y provocó arrastres. Pero, dado que este valle es bastante llano, esas precipitaciones empaparon a fondo los suelos.

La Barranquera sigue bajando con agua

La Barranquera sigue bajando con agua / A. P. F.

Ahora, dos años después del incendio, no queda ni rastro del fuego. El valle se ha regenerado totalmente. En estos últimos meses, ha llovido mucho en el Montgó. De hecho, la montaña es una colosal esponja que sigue escurriendo agua. La Barranquera, un barranco que corre por les Valls del Montgó, sigue bajando con agua. Las viñas han reverdecido. El fuego no llegó a la monumental "olivera mil·lenària", pero la sequía sí había provocado que sus hojas mostraran un tono marrón y apagado. Ahora el histórico olivo exhibe frondosidad verde y plata. Un turista noruego la contemplaba, extasiado, este jueves. Acostumbrado a los grandes bosques de su país, este árbol le muestra la mitología mediterránea.

La monumental "olivera mil.lenària", árbol mítico y de honda mediterraneidad

La monumental "olivera mil.lenària", árbol mítico y de honda mediterraneidad / A. P. F.

La amenaza del abandono agrícola

Les Valls del Montgó es un territorio fertilísimo. La lluvia y la capacidad de regeneración de estos suelos han borrado el estrago del fuego. Pero sigue habiendo contrastes. En la ladera del Montgó, en esta vertiente de solana, hay miles de pinos secos y grises. Están muertos. Además, los campos baldíos están otra vez enmarañados de vegetación. Las cañas también han invadido los barrancos. Ahora la tierra rezuma humedad. La lluvia ha refrescado el valle. Pero llegarán meses más secos. La gran amenaza, por encima del fuego, es que avance el abandono agrícola.

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