La Granadella de Xàbia, a las 10 de la mañana: ¡Éramos pocos y se adelantó el verano!
No paran de bajar coches y ya se intuye que la cala vivirá hoy un día de lleno casi total

Un bañista cargado con una tabla de paddle surf le echa el ojo a un flamante descapotable / A. P. F.

Poco antes de las 10 de la mañana, ha llegado un autobús y ha descargado a decenas de bañistas. Se lo han montado bien. Se evitan aparcar allá arriba, en el quinto pino. Alquiler un autobús y organizar una excursión para darse el primer chapuzón del año en la cala de la Granadella es un buen plan.
Esta cala de Xàbia, quizá la de más tirón de todo el litoral valenciano, vivirá hoy un lleno casi total. A las 10, ya hay coches aparcados hasta bien arriba del zigzag de la calle Pic Tort. Aquí, o se madruga o toca aparcar lejísimos y darse la caminata.

Bañistas, al llegar a la cala / A. P. F.
Sí, ha llegado un autobús. Y los coches no paran de bajar. Hay algunos de impresión. Los bañistas que bajan por la calle Pic Tort a pie y cargados como mulas (incluso se echan al lomo kayaks y tablas de paddle surf) no pueden evitar mirar un flamante Ferrari Testarrossa. A la Granadella acuden bañistas de todo pelaje, bañistas de toda laya y condición.
La temporada ya ha comenzado. ¡Éramos pocos y se adelantó el verano! A partir de ahora, los fines de semana la Granadella va a estar hasta la bandera (la tiene y es azul). En pleno verano, ya se aplicará la llamada "tasa antimasificación", es decir, que se pagará 9 euros por aparcar. Además, se bajará la barrera cuando ya no quede un hueco para aparcar. Y suele ser bien temprano. De hecho, hoy, a finales de mayo, la hilera de aparcamiento que está en la calle Pic Tort se llenará hasta bien arriba de este sinuoso vial.

A la Granadella se baja preparado para pasar el día / A. P. F.
Turismo de escapada
Esta cala, como todas las de la Marina Alta, es de turismo de escapada de un día. Vecinos de València y de sus pueblos miran la víspera la previsión meteorológica. Que el día será radiante, pues preparan la nevera y cargan en el coche todos los cachivaches playeros (tablas, hamacas, sombrillas, incluso toldos) y, al día siguiente, bien temprano, carretera y manta (más toalla que manta). La Granadella está al final de la escapa. Es un turismo de mucho trajín. No para. Se da la caminata (y cargados) y luego, a remar y nadar. Normal que, al llegar por la tarde a casa, estén derrengados.
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