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Proyecto con historia

Renace el Tosalet: Xàbia recuperará su gran club social inaugurado en 1967

Fue el «corazón» de la primera urbanización de lujo del municipio y lleva 28 años cerrado y abandonado; ahora lo restaurará el estudio de Jessica Bataille

El club fue el corazón de la primera urbanización de Xàbia y acogió una intensa vida social

El club fue el corazón de la primera urbanización de Xàbia y acogió una intensa vida social / Gabriel Clauteaux

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Año 1967 en Xàbia, dos hitos: se termina la iglesia brutalista de Duanes de la Mar (diseñada por los arquitectos Fernando García-Ordoñez y Juan María Dexeus, del estudio GO-DB, y con claras influencias de Le Corbusier y Oscar Niemeyer) y el entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, inaugura el Tosalet. La iglesia se ha sacudido el polvo franquista y se valora como lo que es: un prodigio de la arquitectura. El Tosalet, la primera urbanización de lujo de Xàbia, lleva 28 años atrapado en un agujero negro. Exorcizó los fantasmas de la dictadura y el elitismo: muchas familias de Xàbia celebraron bodas, comuniones y banquetes en su club social. Pero el tiempo se detuvo el 31 de diciembre de 1998. Fiesta de nochevieja, brindis, confeti... y cierre definitivo. El club social, llamado «club de campo» por su promotora, Julia Jiménez Muro, «Doña Julia» (así se la conoció en Xàbia y sale junto a Fraga en la noticia del NO-DO de la inauguración), lleva 28 años abandonado y criando telarañas. La maleza y las tinieblas se lo tragaron hasta el punto de que en julio de 2016 el ayuntamiento entró a desbrozar con una orden judicial.

El club social abraza 33.000 metros cuadrados. Está en el «corazón» de la urbanización. Está también en el «corazón» de la Xàbia turística y de la efervescencia social.

El salón del club socia El Tosalet con sus arcos de tosca y su cubierta de vigas y jácena de madena

El salón del club socia El Tosalet con sus arcos de tosca y su cubierta de vigas y jácena de madena / Gabriel Clauteaux

Y ahora, por fin, entra la luz. Y vuelve la vida. Jessica Bataille le quita las telarañas al lugar y también le quita las telarañas a la memoria del lugar. Restaurará el Tosalet y aspira a darle nuevo brío social. Avanza que los salones estarán de nuevo abiertos a todos. Quiere que Xàbia se reencuentre con este espacio tan singular: pistas de tenis que inauguró Manolo Santana, las de pádel (de hormigón y quizá las primeras de España), las piscinas, la capilla, exuberantes jardines o el escenario en el que cantaron los grandes artistas de los 70 y 80 (Julio Iglesias, por ejemplo).

La piscina fue quizá la primera de uso comunitario de Xàbia

La piscina fue quizá la primera de uso comunitario de Xàbia / Gabriel Clauteaux

Jessica Bataille y Jean Clauteaux, de Jessica Bataille Group, no avanzan todavía el modelo de gestión de este resucitado Tosalet de cuyo proyecto de restauración se encarga el arquitecto Nacho Carbonell. Pero muestran, admirados, la recia y peculiar construcción: arcos de tosca y arquitectura de Xàbia aderezada con sobrias rejas castellanas y puertas de madera de cuarterones. El estilo Tosalet hizo fortuna.

Los albañiles fueron de Xàbia y se inspiraron en la arquitectura comarcal de los riuraus

Los albañiles fueron de Xàbia y se inspiraron en la arquitectura comarcal de los riuraus / Gabriel Clauteaux

Están más que ilusionados. Están enamorados de este proyecto. «No es nostalgia. Es memoria. En todo, en las sillas de hierro, en las baldosas de cerámica, en los bancos de piedra tosca ocultos ahora por la vegetación descubrimos la esencia del lugar», explica Jessica. «Aquí hay un código cultural», añade Jean.

El antiguo bar de la zona de la sauna, las pistas de squash y pádel y la piscina climatizada

El antiguo bar de la zona de la sauna, las pistas de squash y pádel y la piscina climatizada / Gabriel Clauteaux

Las construcciones han resistido bien el abandono. Se nota la maña y el buen oficio de los albañiles de Xàbia. No hay goteras ni humedades.

Respeto a la historia y aire de contemporaneidad

Jessica afirma que van a recuperar el latido cultural y social del Tosalet. Reivindica la belleza de una decadencia que no es «vintage» ni artificiosa, sino que expresa un fragmento de historia. Asegura que le darán también un aire de contemporaneidad con panadería y tiendas de frutas y verduras ecológicas y un jardín (el gran jardín actual) mediterráneo e inspirado en el de l’Albarda de Pedreguer.

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