Residuos y estrépito: el rastro de un domingo de avalancha de bañistas en la cala de la Barraca de Xàbia
Las bolsas de basura se acumulan junto a las papeleras de la playa
El "tardeo" en el "beach bar" atruena con música a todo volumen

Bolsas de basura tiradas en las papeleras que están en frente de la famosa puerta azul / A. P. F.

Antes se podía esquivar el mogollón. A las 19 horas, cuando el sol ya no da en la cala de la Barraca de Xàbia, los bañistas se habían marchado y el lugar, uno de los más bellos del litoral valenciano, recuperaba el sosiego. Eso era antes. Este domingo a esa hora atronaba el "tardeo" en el "beach bar". La música retumbaba. El "Que viva España", de Manolo Escobar y coreado a voz en cuello (auténticos aullidos) por los asistentes a la fiesta, fue, quizá, el clímax. El pinchadiscos (ahora DJ) encadenó un popurrí de lo más variado. Y el volumen a toda castaña.

Alfons Padilla
A las calas llegan bañistas de escapada de un día bien pertrechado con neveras, sombrillas y hamacas. Después de todo un día de chapuzón y de apurar latas de cerveza, devorar papas y rebañar el "tupperware", llenan bolsas de basura. Muchos están concienciados y se llevan en el coche las bolsas y las tiran en el primer contenedor que encuentran de camino. Pero también son un puñado los que las arrojan junto a las papeleras (papeleras de reciclaje) de la cala. Avanzada la tarde, la imagen de las papeleras es desoladora. Bolsas de basura amontonadas. Y una de estas papeleras que rebosan residuos está justo en frente de la archiconocida "puerta azul", la de las miles de fotos que inundan las redes. A un lado, la foto de cariz mediterráneo (aire Santorini). Al otro,

Las papeleras, repletas y las bolsas amontonadas / A. P. F.
Cochazos y estrépito
Los bañistas de escapada se cruzan con los clientes de posibles que han acudido al "tardeo". En Xàbia hay cochazos. Si el pasado domingo llamaba la atención un flamante Ferrari Testarrossa aparcado en el vial en zigzag (calle Pic Tort) de la cala de la Granadella (los bañistas bajaban cargados como mulas y lo miraban de reojo), esta tarde de domingo el coche que dejaba boquiabiertos a los turistas era un Audi Spyder de color rojo chillón. Un descapotable tan ostentoso causaba el mismo efecto que el ruidoso "tardeo". Desentonaba en la cala de las humildes casitas de pescadores y del silencio. Pero se impone un turismo de mucho estrépito.

Un flamante descapotable aparcado en la entrada a la cala / A. P. F.
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