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Soler Blasco, al natural: la Fundació Cirne descubre dibujos, esbozos y una autobiografía inédita del artista que fue alcalde de Xàbia

La exposición revela una faceta desconocida del pintor: también fue un incisivo caricaturista

La muestra incluye los bocetos de las pinturas de la iglesia del convento de las Agustinas

La inauguración en la Fundació Cirne de la muestra de los dibujos y esbozos inéditos de Soler Blasco

La inauguración en la Fundació Cirne de la muestra de los dibujos y esbozos inéditos de Soler Blasco / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Qué arranque de genio. Qué retranca. Soler Blasco escribe que su familia era muy humilde y que su padre trabajaba de barbero. Y dice que el pan de cada día estaba "cogido por los pelos". Juan Bautista Soler Blasco, artista incansable y habilísimo, fue alcalde de Xàbia entre 1977 y 1981. Logró que se abriera instituto (estudios de Bachillerato) y fundó la biblioteca pública municipal y el museo etnográfico (hoy también arqueológico).

"Reconozco que es un misterio por qué un artista decide, de pronto, hacerse político", se sincera en una breve autobiografía, un perfil escrito a vuelapluma encontrado por el investigador y vicepresidente de la Fundació Cirne, Antoni Espinós. Leerla es escuchar a Soler Blasco (falleció en 1984). Sorprende su ironía. También su absoluta aversión a los premios y medallas del mundo del arte.

El señor orondo que corta la cinta... de papel de váter

El señor orondo que corta la cinta... de papel de váter / A. P. F.

Esa suerte de "autoretrato" de palabras manuscritas lo ha editado la Fundació Cirne con ocasión de la exposición "Joan Bte. Soler Blasco. Dibuixos i esbossos inèdits". La muestra se inauguró el viernes. Descubre una faceta desconocida de un artista que también se atrevió con la caricatura. Dominaba la economía del trazo. Pergeñaba en un santiamén, en un arrebato de inspiración, una viñeta sarcástica sobre el poder o el turismo. Bosquejó a un señor orondo y solemne cortando una cinta... de papel de váter. O dibujó a un gerifalte condecorado aburriendo hasta el bostezo a sus partidarios. También se mofó de los turistas derritiéndose al sol. Caricaturas desopilantes. Soler Blasco se carcajeaba hasta de su sombra.

Bocetos para la iglesia del convento de las Agustinas

Bocetos para la iglesia del convento de las Agustinas / A. P. F.

Estos esbozos se exhiben en la sede de la Avinguda d'Alacant (Raval de la Mar) de la Fundació Cirne. También están los bocetos de las pinturas de la iglesia del convento de las Agustinas. El arte sacro no tenía secretos para un artista que sabía imprimir hondura espiritual a su pintura.

El pasaje que lleva a la Plaça de Baix de Xàbia

El pasaje que lleva a la Plaça de Baix de Xàbia / A. P. F.

Ridiculizar a los falsos entendidos

Antoni Espinós destacó la "socarronería" del artista y su afición a ridiculizar a críticos y supuestos entendidos. En su breve autobiografía, relata que presentó a un concurso de Alicante "un lienzo sobre el que limpiaba los pinceles y recogía las sobras de la paleta". Se llevó el segundo premio. Rasgos de genio. La retranca de un artista que, de niño, al observar a su padre recortar cabelleras y barbas, entendió que la vida y el mundo están "cogidos por los pelos".

Y también especula Espinós con que el artista no hubiera querido que estos apuntes, conatos y tentativas, vieran la luz. Pero es una suerte descubrir el creador que detesta la ceremonia y se ríe de la impostura. Soler Blasco, al natural. Arte sin máscara. Es en el trazo nervioso, vibrante y afilado cuando el artista se siente más audaz y libre.

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