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El sueño de una joven emprendedora de Xàbia cumple 5 años: "Tengo un ángel de la guarda"

Verónica Guede tenía 26 años cuando, ayudada por su familia, abrió su "pequeña cafetería", hoy considerada uno de los mejores lugares de la Marina Alta donde desayunar

Su padre falleció cuando el local estaba en obras: "No lo pudo ver acabado, pero él, con su entusiasmo, hizo posible que este proyecto tan nuestro y tan especial sea hoy realidad"

Verónica, a la derecha, junto a su familia

Verónica, a la derecha, junto a su familia / Levante-EMV

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Los números, los planes de negocio y los estudios de viabilidad son importantes, sin duda. Pero hay negocios que se explican, sobre todo, desde lo emocional. Verónica tenía 26 años cuando se atrevió con el "negocio propio". Da vértigo. Ella sintió las dudas del emprendedor. Soñaba con abrir su "pequeña cafetería" en Xàbia, el pueblo al que llegó su familia desde Venezuela cuando ella tenía 5 años. Tenía experiencia en hostelería. Había viajado a Bali y Filipinas, una experiencia que fue como "una revelación". "Allí descubrí otra forma de vivir más pausada y en contacto permanente con la naturaleza. Me asombraba la gran amabilidad de aquella gente", recuerda. Y allí también descubrió los "bowls" de frutas y alimentos que infunden buena energía como el açaí. Esos matices tropicales podían combinar muy bien con la dieta mediterránea. "Pensé que podía unir esos dos mundos, el de los "bowls" de fruta e ingredientes muy saludables, y el Mediterráneo. Empecé a acariciar el sueño de tener mi pequeña cafetería".

Llegó la pandemia. Todo se paralizó. "En esos meses, mi mamá, Julieta, que siempre ha tenido muy buena mano para la repostería, empezó a elaborar dulces. Nos los daba a probar. Estaban buenísimos. En mi familia somos muy golosos. Esos caprichos dulces y artesanales también podían hacer nuestra cafetería distintas a todas".

Julieta, excelente repostera, Andrés y Verónica

Julieta, excelente repostera, Andrés y Verónica / Levante-EMV

Quizá ese momento, cuando se levantó el confinamiento y, poco a poco, la vida recuperó su pulso, no era el más propicio para emprender. Pero a Verónica la animaban su familia y su padre, José, quien la había escuchado hablar con entusiasmo de su proyecto y, un día, se sentó con ella y le dijo: "Adelante, hazlo realidad".

"Me impresionó su determinación. Me ayudó muchísimo a quitarme los miedos que supongo que tienen todos los jóvenes emprendedores", explica Verónica.

Empezaron a buscar un local. No querían acabar en la turística playa del Arenal. Buscaban un lugar de ritmo más sosegado y que estuviera más conectado al barrio, al día a día de Xàbia. Y lo encontraron. La pequeña cafetería, bautizada Kefi Café, estaría en la Avinguda dels Furs, en el núcleo del Puerto y junto al pabellón de deportes. Es un lugar luminoso. Antes había un estudio de pilates. Los árboles de la avenida dan una agradabilísima sombra. Verónica pidió una ayuda a Creama para emprendedores. Acudió junto a su padre al banco para lograr la financiación. El concepto de negocio, pionero en Xàbia en eso que luego se ha venido en llamar "cafetería de especialidad", convenció a todos.

Alquilaron el local e iniciaron las obras. En abril de 2021, se pusieron manos a la obra. Pero, entonces, su padre enfermó gravemente. Su hermano, Andrés, regresó a Xàbia desde Colombia. "Fue muy duro. Nuestro papá se nos iba. Estuvimos todos juntos con él. Mientras, sabía que él quería que este proyecto siguiera. Lo habíamos hecho posible juntos". Su padre falleció en mayo.

"Estábamos destrozados, pero sentía que él empujaba, que era como mi ángel de la guarda. El 7 de agosto abrimos Kefi Café. Veníamos de una pandemia, pero, para sorpresa nuestra, los clientes respondieron como si hubiéramos estado siempre. Todo ha resultado increíble. Me gusta contarlo para que se sepa que los jóvenes emprendedores podemos innovar y hacer realidad nuestros sueños. Al principio, este modelo de cafetería era nuevo en Xàbia. Luego se han abierto más cafeterías de especialidad. Nuestro negocio era muy humilde, pero supimos llegar a los clientes y entendieron nuestra propuesta. Eso nos hace muy felices".

Parar un momento y respirar hondo

Verónica insiste en que, además de ofrecer desayunos y tentempiés muy saludables y ese capricho goloso de los dulces caseros de Julieta, inspiran calma y sosiego. Esta cafetería, hoy considerada uno de los mejores lugares de la Marina Alta donde desayunar (los buddha bowls, los wraps o las tostadas son almuerzos sanísimos, sabrosos y revitalizantes), no es para tomar un café exprés apresurado y nervioso. "Queremos que la gente respire. Nuestro lema es 'en donde la vida se saborea con calma'. Entendemos que cuidarse también es regalarse cada día un momento para parar, respirar hondo y verlo todo con otra perspectiva, con una perspectiva más sosegada".

El sueño de la pequeña cafetería cumple ahora 5 años. El tiempo ha pasado volando. Verónica ha sido madre y su bebé tiene ya tres meses. "Tengo un equipo fantástico. Entienden la filosofía de este lugar. Gracias al apoyo de mi mamá y mi hermano Andrés puedo disfrutar de la maternidad y del negocio. También adaptamos los horarios para que todos podamos conciliar y para que eso que defendemos de tener pausa y respirar lo podamos aplicar también en nuestro día a día. Y me hace especialmente feliz contar ya con una clientela fija, recibir a clientes que son amigos. Te contaré un ejemplo: una pareja de San Sebastián pasa todos los años sus vacaciones en Xàbia. El primer día acuden aquí a desayunar y vuelven cada mañana. Dicen que se sienten acogidos y como en casa y que aquí encuentran paz y cercanía. Me emocionan".

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