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Fallece a los 72 años Josep Ivars, el arquitecto humilde que reivindicó a los picapedreros de la Xara

Fue un gran defensor del patrimonio y uno de los fundadores del Institut d'Estudis Comarcals de la Marina Alta

La Agencia de Lectura de la Xara, su pueblo, lleva su nombre y ha dejado una última obra, "La pedra picada", que refleja su gran estima por la arquitectura sencilla y rural

Josep Ivars, a la derecha, en la presentación del primer volumen de "La pedra picada"

Josep Ivars, a la derecha, en la presentación del primer volumen de "La pedra picada" / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

La Xara

Todos esos arquitectos que aspiran a dejar huella deberían leer el poema "Cálculo de estructuras", de Joan Margarit, y reflexionar sobre ese verso que dice que la arquitectura es un oficio de "cimientos de niebla". También deberían mirarse en Josep Ivars Pérez, el humilde arquitecto que llevó a cabo obras de restauración en todo el País Valencià que han devenido ejemplares, canónicas, y que reivindicó el patrimonio arquitectónico tradicional y también a los picapedreros de su pueblo, de la Xara (Dénia), aquellos artesanos que tallaban la piedra "com si fora cansalada". La piedra no tenía secretos: dúctil y viva. Josep Ivars, que ha fallecido a los 72 años de edad (el funeral tuvo lugar este domingo), ha dejado una última obra que es un homenaje a esos canteros. Se titula "La pedra picada. El lèxic i l'obra dels pedrapiquers de la Xara". La firmó junto a Josep Andrés y Robert Miralles, investigadores y amigos. Este diario estuvo en la presentación del primer volumen. Fue un acto de estima y reconocimiento a Josep Ivars.

Su trayectoria es admirable. Se licenció en Arquitectura en 1980 en la Universitat Politècnica de València. Participó en numerosos proyectos de restauración: de los castillos de Elda y Dénia, las ermitas dianenses de Sant Joan y Santa Paula, la iglesia de l'Assumpció, el castillo de la Mola de Novelda, el archivo de Benissa, la ermita de Santa Anna de Simat de la Valldigna, el palacio de los duques de Medinaceli de El Verger, el palacio condal y la muralla de Cocentaina, el palacio dels Centelles de Oliva, la torre de Mira-rosa de Els Poblets, el riurau de Teulada, la iglesia de Santa María Magdalena del Poble Nou de Benitatxell, la torre ibérica del Puig y la villa de Gil-Albert en Alcoi, la nevera del Pou del Canyó de Ibi... Todos esos proyectos fueron sumamente respetuosos, ejemplares. Josep Ivars investigaba a fondo antes de acometer los proyectos de restauración. Esa otra faceta, la de investigador, también fue de "picar piedra", de dedicarle muchísimas horas.

Recuperación del patrimonio arquitectónico

De hecho, también destacó por difundir el patrimonio histórico y arquitectónico. Fue uno de los fundadores del Institut d'Estudis Comarcals de la Marina Alta (IECMA). En 1981 publicó junto a Ricard Pérez el libro "La Xara, un poble del segle XIX". En otras obras abordó el urbanismo histórico de Dénia, los molinos de viento de la Marina Alta o la arquitectura tradicional, popular y rural.

La agencia de lectura de la Xara lleva su nombre. Allí están sus libros. La Marina Alta ha perdido a un intelectual que acertó a rescatar la arquitectura más sencilla de la Marina Alta, a poner en su justo lugar a ese oficio de "cimientos de niebla". Él reivindicó a los artesanos y obreros de la piedra.

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