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Dénia se echa flores: planta más de 600 dipladenias en los arriates de la Glorieta y de las plazas del Consell y María Hervás

La enredadera Mandevilla Sanderi, también conocida como dipladenia, regala unas espectaculares flores blancas, rosas, amarillas y rojas

Que lleve el nombre de Dénia, lo que es pura casualidad, permitirá darla a conocer más en España, donde se cultiva para exportarla a Centroeuropa

El nuevo alcalde (a la izquierda) y los concejales de Parques y Jardines y Promoción Económica se han puesto manos a la tierra: se dan buena traza de jardineros

El nuevo alcalde (a la izquierda) y los concejales de Parques y Jardines y Promoción Económica se han puesto manos a la tierra: se dan buena traza de jardineros / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

La flora silvestre de Dénia es extraordinaria. Un ejemplo: en la Cova del Agua crece la "Herba santa" o "Carduncellos dianius", un endemismo del Montgó y de Ibiza. La botánica urbana es otra cosa: más rimbombante y colorida. La silvestre, humilde; la urbana, llamativa. Y ahora los arriates de la Glorieta y de las plazas del Consell y María Hervás revientan de color. Se han plantado más de 600 "Mandevilla Sanderi". Ese nombre no dice nada. El otro sí hace florecer el orgullo botánico de Dénia. Esta planta, una enredadera tremendamente vistosa, se llama también dipladenia. Y, claro, no hay que desaprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid o, en este caso, que una flor lleva dentro el nombre de Dénia. La ciudad se ha convertido en la capital de la dipladenia. Esta mañana se ha presentado la campaña. Y es una campaña de larga floración. Pretende dar a conocer esta planta, una parra muy agradecida (no hay que cuidarla ni regarla en exceso) que regalada flores blancas, rosas, amarillas y rojas. Viene de América. Pero ha arraigado muy bien en España, sobre todo en Almería, donde se cultivan unas 40 hectáreas (en invernaderos) de dipladenia.

La mayor parte de esa producción floral se exporta a Centroeuropa. Allí quieren color y flores, una nota de luz en climas menos bondadosos que el de la Marina Alta. Lo curioso es que la dipladenia no es muy conocida en España. Pero el Pisuerga pasa por Valladolid y la dipladenia tiene el eco de Dénia.

Los trabajadores municipales preparan las dipladenias

Los trabajadores municipales preparan las dipladenias / A. P. F.

Ganan los productores y los viveros y gana Dénia, que se echa más y más flores. Las brigadas de parques y jardines han sembrado más de 600 dipladenias en la Glorieta y las plazas de María Hervás y el Consell. Además, se han repartido plantas en los bares y restaurantes y los comercios. El mercado gastronómico y cultural de Els Magazinos se ha llenado de flores.

Dénia se sube a la parra. A la parra (enredadera) de la dipladenia. En la Marina Alta, hay viveros que las venden como Verdecora de Dénia, El Toscal de Xàbia o Paichi de Moraira.

La presentación de la campaña de las dipladenias de Dénia

La presentación de la campaña de las dipladenias de Dénia / A. P. F.

Traza de jardineros

A la presentación de la campaña han asistido el alcalde, Rafa Carrió, la concejala de Promoción Económica, María José García, y el edil de Parques y Jardines, Pepe Doménech. Se han puesto manos a la tierra. Han sembrado en una jardinera dipladenias. Se han dado buena traza de jardineros. Roberto Fernández, de Verdecora, ha destacado que esta planta es muy agradecida. Florece durante gran parte del año.

Dénia ha encontrado una flor propia. Viene del trópico (se le adivina la naturaleza exuburante). Ya echa raíces en los jardines públicos. Ahora que llega la Festa Major la ciudad se echa muchas flores. Dénia está reventona. Y a reventar de gente, eso también.

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