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Más y más arriba: la construcción trepa a laderas "imposibles" en la Marina Alta

El urbanismo de los chalés de lujo no tiene techo en la Marina Alta. Laderas de pendientes «imposibles» están ya en el radar de los olfateadores de suelo. En Benitatxell, esa fiebre de ganar altura llega a otra cima de muros de «pedra seca»

El cartel inmobiliario y, detrás, la cima surcada de muros de "pedra seca"

El cartel inmobiliario y, detrás, la cima surcada de muros de "pedra seca" / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

El Poble Nou de Benitatxell

Más y más arriba. La rampa es de aúpa. Se llega a los chalés más altos de la urbanización la Joya, en el Poble Nou de Benitatxell. Allí, casi en la cima de este montículo que está arrimado al Puig de la Llorença, hay un cartel de «se vende». Hace algún tiempo que se colocó. La novedad es que en una esquina se ha pegado un letrero de «vendido». ¿Quién iba a comprar una ladera «imposible» (por la pendiente)? En la Marina Alta, el urbanismo, tarde o temprano, conquista terrenos escarpados y de gran pendiente. Ocurrió antes: urbanizaciones en les Rotes de Dénia, la Corona y la Cuesta de San Antonio en Xàbia o el Morro de Toix (Maryivilla) en Calp. Y ahora, terrenos que quedaban allá arriba, a trasmano del negocio de los chalés de lujo, están en el punto de mira de un negocio, el de la construcción, que en la comarca no tiene techo. Los olfateadores de suelo demuestran un fino radar. Levantan la vista y le echan el ojo a esas colinas que, por abruptas, se habían salvado hasta ahora del hormigón.

Estos cerros que bordean el Puig de la Llorença se contagian del frenesí urbanístico de la Cumbre del Sol. No paran las obras. Se construyen chalés y también apartamentos escalonados. Incluso una tipología que en el resto de la Marina Alta parece superada, la de los adosados, sigue aquí funcionando.

En este montículo de la Joya, en los terrenos que hacen cumbre, todavía se podrían construir, según indica el cartel inmobiliario, nada menos que 25 chalés. Esta ladera conserva vestigios de la sacrificada agricultura de secano. Está abancalada. Los muros de «pedra seca» domesticaron la salvaje montaña. Permitieron ganar estrechas franjas cultivables. En uno de estos muros hay excavado un antiguo horno. Aquella agricultura era heroica. Los muros se conservan aquí bastante bien. Las piedras están sabiamente trabadas.

El paisaje: un resquicio de mar, el Penyal d'Ifac y la Serra d'Oltà y de Bèrnia

El paisaje: un resquicio de mar, el Penyal d'Ifac y la Serra d'Oltà y de Bèrnia / A. P. F.

El cartel de «se vende» indica que el «solar» abraza 9.108 metros cuadrados. La topografía es complicada. Las primeras obras, cuando se inicien, consistirán en morder la montaña, en hacer fuertes desmontes. Los muros de «pedra seca», técnica constructiva declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, están abocados a desaparecer.

Un horno tradicional abierto en el muro de "pedra seca"

Un horno tradicional abierto en el muro de "pedra seca" / A. P. F.

Los inversores seguro que han mirado a un lado y a otro y han visto claro el negocio. La perspectiva es extraordinaria. Se divisa el perfil del Poble Nou de Benitatxell. El pueblo, con la torre y la cúpula de la iglesia, se recorta sobre el Montgó. Y si se mira hacia el sudeste lo que se ve es un resquicio de mar, el Penyal d’Ifac y las sierras d’Oltà y Bèrnia.

La otra perspectiva que se divisa desde esta cima: el Poble Nou de Benitatxell y el Montgó

La otra perspectiva que se divisa desde esta cima: el Poble Nou de Benitatxell y el Montgó / A. P. F.

Urbanismo disperso, ermitaños del lujo

El «boom» de los chalés de lujo y esa querencia de las promotoras a buscar suelos más y más altos han puesto en el mercado terrenos que se tenían por poco propicios para la construcción. Este urbanismo obliga a abrir viales con pendientes acusadísimas. Hacer obras de urbanización en las abruptas laderas va «contra natura». Y no solo en el sentido de que se destruye un lugar de destacado valor natural y paisajístico. Va en contra de vivir en pueblo y comunidad. El urbanismo disperso y que trepa montaña arriba aísla. En esos chalés de las alturas vivirán ermitaños del lujo.

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