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La curiosa imagen de los "bous a la mar" de Dénia: ver (intuir) los toros desde fuera de la plaza y de refilón

El muelle que está fuera del recinto se llena de público que espera ver caer al toro o la vaquilla al agua

El muelle, repleto de público: ver los toros desde una esquina y de refilón

El muelle, repleto de público: ver los toros desde una esquina y de refilón / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Dénia

¿Ver los toros desde la barrera? No, exactamente. Los vieron desde la esquina. La primera sesión de los "bous a la mar" de Dénia, la del sábado y la de una bulliciosa y esquinada vaquilla, la tercera de la tarde, que dejó sustos, revolcones y una grave cogida (un joven sufrió una cornada en la región anal), deparó una imagen curiosísima. La plaza, sí, estaba abarrotada. Las rateras, repletas. Había tanta gente que los aficionados de primera fila no podían, apretujados, echarse atrás cuando a las reses les daba por embestir contra los barrotes y meter los cuernos. Un peligro. Pero el público también se agolpó fuera de la plaza. Desde allí, intuyeron más que vieron.

La plaza y la arena, abarrotadas, en el momento en el que una vaquilla cornea a un joven

La plaza y la arena, abarrotadas, en el momento en el que una vaquilla cornea a un joven / A. P. F.

En el muelle, decenas de personas miraban desde una esquina y de refilón el espectáculo. Más que mirar, adivinaban. Las vaquillas están enseñadas. Eso de caer al mar no les va en el carácter. Estos espectadores que estaban fuera del recinto aspiraban a contemplar a los astados lanzarse al agua. Su gozo, en un pozo. Vieron, eso sí, a muchos aficionados saltar al mar. También en los pantalanes había público.

El público también vio los "bous a la mar" desde los pantalanes del puerto

El público también vio los "bous a la mar" desde los pantalanes del puerto / A. P. F.

La primera sesión siempre es de mucho gentío. Luego la cosa se calma un poco. Los "bous a la mar" tienen su público. En la arena también había muchos aficionados.

La ya incontestable supresión de las sesiones a pleno sol

Eso sí, hasta los taurinos más acérrimos han visto ya claro que mantener las sesiones de mediodía (suprimidas hace dos años) era un suplicio. El sol aprieta de lo lindo. En días de ola de calor como los de esta semana, hubiera sido una tortura para animales y público hacer festejos cuando la temperatura es asfixiante. Los "bous a la mar" se han salvado de chiripa este martes y miércoles, cuando se ha declarado la alerta naranja por calor y sí se han suspendido otros actos de fiestas como el "correfoc". Los partidarios de los "bous a la mar" a sol y sombra ya se han convencido de que estos festejos deben lidiar con el cambio climático. A las 19 horas, que es cuando comienza la sesión de tarde, todavía cae un sol de justicia, pero ya empieza a declinar y el calor se lleva un poco mejor.

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