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Las rutinas de los nuevos turistas de Xàbia: descabezar un sueñecito en el supermercado

Los jóvenes visitantes de los pisos de alquiler turístico han convertido el supermercado próximo a la estación de autobuses en una especie de terminal de viajeros: llegan y comen allí, echan una cabezada y hacen la compra para los días de vacaciones

Supermercado con aire de terminal de viajeros: turistas agotados e hilera de maletas

Supermercado con aire de terminal de viajeros: turistas agotados e hilera de maletas / Levante-EMV

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

El nuevo turismo es de rutinas fijas. Los jóvenes arrastran las maletas a pleno sol y, enfrascados en el móvil, buscan el piso de alquiler turístico. Las escapaditas a Xàbia, pagando a pachas el alquiler vacacional, se han democratizado. La muchachada puede darse el lujo. Eso es bueno. Pero, claro, a Xàbia, un pueblo que siempre ha presumido de turismo de calidad (expresión ya superada, ahora es mejor hablar de turismo respetuoso), le chirría eso de que las cuadrillas de chavales lleguen en autobús y arrastren las maletas calle arriba, calle abajo.

La hilera de maletas bajo las taquillas del supermercado

La hilera de maletas bajo las taquillas del supermercado / Levante-EMV

Y el plan está claro. Nada más "aterrizar" en Xàbia, estos jóvenes hacen parada en el supermercado que está más próximo a la estación de autobuses. Es un super netamente de barrio. Está junto al barrio de Thiviers. Este supermercado tiene ahora, en los mediodías de verano, aire de terminal de viajeros. Los turistas dejan en hilera las maletas. Aprovechan que hay aire acondicionado y comida preparada para sentarse en las sillas y comer. Este turismo es agotador. De ahí que algunos de estos chavales, tras saciar el hambre, echen un sueñecito.

Volver a casa: unas chicas arrastran las maletas a primera hora de la mañana y de camino a la estación de autobuses

Volver a casa: unas chicas arrastran las maletas a primera hora de la mañana y de camino a la estación de autobuses / Levante-EMV

Turismo dicharachero

El turismo ha cambiado. En Xàbia, ha recuperado tirón la fiesta. Estos chavales le han sacudido al pueblo la imagen de turismo de balneario. Tiene sus cosas buenas (visitantes más dicharacheros) y las malas (problemas de convivencia y jaleos nocturnos). El modelo ha cambiado. Los pisos de alquiler vacacional (Xàbia ya los ha regulado y es una oferta que no seguirá creciendo a lo loco) han revolucionado el turismo.

Y toca volver a casa. Si ya arrastraban con indolencia y bajo un sol de justicia las maletas cuando llegaron, ahora, al marcharse, el paso es más cansino. Estas vacaciones relámpago son agotadoras. En realidad, las calles de Xàbia también tienen ya en verano un aire de terminal, de romería turística.

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