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De rebosar agua a no manar ni gota: así ha cambiado el gran manantial de la Marina Alta en tres meses

La Bolata transmite ahora una sensación de aridez que nada tiene que ver con la del esplendor hídrico de la pasada primavera

Ni gota de agua: el manantial de la Bolata brotaba hace tres meses y ahora está seco

Ni gota de agua: el manantial de la Bolata brotaba hace tres meses y ahora está seco / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Tormos

Llovió a mares en Navidad y durante los primeros días de enero. Y llovió donde toca, en el interior de la Marina Alta y en las cabeceras de los ríos Girona y Gorgos. Y las precipitaciones también fueron muy destacadas en primavera (primeros de marzo) e incluso en mayo (un chaparrón dejó el 7 de mayo 70 litros/m2 en Xàbia y el Poble Nou de Benitatxell). Quedó atrás el ciclo de sequía. La comarca vivía un esplendor hídrico que salía a la superficie en la Bolata, en Tormos, uno de los grandes manantiales de la Marina Alta. Las abundantes lluvias recargaron los acuíferos.

Imagen tomada este lunes del canal de la Bolata

Imagen tomada este lunes del canal de la Bolata / A. P. F.

Pero tres meses después la situación hídrica ha cambiado de forma radical. Parcent ha pedido a sus vecinos que cierren el grifo y no gasten más de 90 litros al día. También les ha exhortado a que no llenen piscinas ni rieguen los jardines con suministro de la red. El pozo del que se abastece este municipio ha bajado de forma drástica. Mientras, Teulada Moraira y el Poble Nou de Benitatxell ya le están comprando agua a Xàbia, municipio que cuenta con una planta desaladora. Xàbia les envía cada día 1.500 metros cúbicos, que mezclan con el agua que sacan de unos pozos sobreexplotados y con problemas de salinidad.

Imagen tomada a finales de abril del manantial de la Bolata

Imagen tomada a finales de abril del manantial de la Bolata / A. P. F.

Las copiosas lluvias auguraban un verano sin escasez de agua. Pero los elevados consumos y el extremo calor han echado por tierra esa feliz perspectiva.

Sensación de aridez

Y la Bolata, el gran manantial, es un indicativo claro de que la comarca está sedienta. Hace tres meses el agua brotaba alegremente. Ahora no mana ni gota. Se han secado las aguas superficiales. El manantial transmite una sensación de aridez que dista mucho del esplendor hídrico que exhibía en mayo.

Si la Marina Alta no puede esquivar las crisis de suministro ni siquiera en los años más lluviosos, urge más que nunca reflexionar sobre el rápido agotamiento de los acuíferos, el modelo de urbanismo disperso y de miles de piscinas privadas.

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