Aceras repletas de maleza, calles sin señales, camiones a toda pastilla y chalés construidos incluso dentro de antiguas balsas de riego: el desastre de una urbanización de Xàbia
Los vecinos de las casitas de campo, arrinconados ahora por el furor urbanístico, avisan del peligro de incendio en la zona de Pi Verd y de la falta de indicaciones sobre las posibles vías de evacuación

Un chalé se está construyendo dentro de una antigua balsa de riego agrícola / A. P. F.

Urbanismo deslavazado. En pocos años está ladera de Capsades de Xàbia se ha llenado de chalés y obras. Los vecinos de las casitas de campo se sienten invadidos. La urbanización, llamada Pi Ver por un gran pino piñonero que ya no existe (se quedó dentro de una rotonda y se terminó secando y partido por un mal rayo), se ha echado encima de esas casas. Y el frenesí de obras no para. Los chalés son un batiburrillo arquitectónico. Al principio, se intentó mantener el modelo de Xàbia de los porches con arcos y los tejados de teja. Pero la nueva y anodina arquitectura se ha impuesto. Y también se ha impuesto la urgencia: se construye con la técnica de "steel framing" (mecano de acero y placas de revestimiento). Los chalés surgen como champiñones.
Y el ritmo del negocio no es el mismo que el de las calles. Hay abandono. Las aceras que se crearon hace unos años están tomadas por la maleza. Mientras, en los terrenos donde no se ha construido, allí donde todavía hay un retazo del antiguo bosque, se amontonan las ramas taladas y secas de los pinos. Los propietarios y promotores de los chalés talan los árboles, en muchos casos pinos adultos y de gran porte, que les tapan la vista. Esta ladera se asoma al Pla agrícola, al Montgó, al cabo de Sant Antoni y a la bahía. Esa "postal" incrementa el valor de los chalés. Y si hay que arramblar con los pinos, pese a que su frondosa copa da sombra y protege en ardientes veranos como el actual, pues se arrambla. Y si hay que entrar a talar en el terreno de delante, aunque no sea de otro dueño, pues se entra.

Acera invadida totalmente por la maleza / A. P. F.
Y otra "singularidad" de esta urbanización: en las calles no hay ni una señal. Los camiones de las obras de los chalés suben a toda pastilla (cogen impulso para luego llegar, respoplando, a lo alto de las calles con pronuciadas pendientes). No hay ni un "stop" ni un "ceda el paso". Nada. Los vecinos que recorrieron la urbanización con este diario insistieron en que tampoco hay señales que marquen la salida en caso de incendio. La urbanización, con algunas calles en bucle, puede convertirse en un laberinto para los turistas que acuden a chalés de alquiler vacacional y están pelín desorientados. Tampoco se han pintado pasos de peatones.

Ramas secas que han cortado los vecinos de los chalés en terrenos que no son suyos para tener vista / Levante-EMV
El paroxismo de la construcción a toda mecha y que desdibuja el paisaje tradicional se alcanza en un chalé que se está edificando dentro de una antigua balsa de riego agrícola. La promotora se ha ahorrado las obras de desmonte. Ha incrustado la vivienda en la balsa de riego. No es que sea una infraestructura agrícola antiquísima. Quizá se construyó en los años 60 para dar agua a los campos de naranjos. Pero que se use para meter dentro un nuevo chalé es el símbolo claro de que el nuevo urbanismo borra la memoria de la agricultura.
Los chalés se echan encima del bosque
Los vecinos de las casitas de siempre advierten del riesgo de incendio. Además de la maraña de ramas secas, hay basura en las cunetas. Los chalés que se están construyendo en la cota más alta lindan directamente con el bosque de Capsades. Esos nuevos propietarios pedirán luego cortafuegos cuando, de entrada, es la construcción la que tenía que haber guardado la distancia con los terrenos forestales.

Las obras de los chalés se echan encima del bosque / A. P. F.
Otro desastre de la urbanización es el de las conexiones al alcantarillado. Cuando se termina un chalé, se engancha a la red de aguas residuales. Se abre la zanja. Luego se tapa de mala manera y quedan socavones.
Los vecinos citados están hartos de enviar instancias al ayuntamiento para que solucione los problemas de la urbanización. El más acuciante es, en este verano de riesgo extremo de incendios, el de marcar las vías de evacuación. Piden que se desbrocen las cunetas, repletas de maleza. Cuando el consistorio les hace caso, se echan las manos a la cabeza. Es un desbroce a las bravas. Se lleva por delante acebuches o lentiscos, matorrales autóctonos.

Calle sin señales / A. P. F.
También insisten en que mientras la urbanización está abandonada en las calles, en el interior de los chalés hay un fenómeno de "tropicalización". En los jardines se plantan palmeras y especies alóctonas y se recrea una atmósfera en plan Bali. Las pérgolas, con techados de paja, son altamente combustibles. El incendio de la Granadella de 2016 ya demostró que estos jardines tropicales arden como una pira. Y abonan el camino para que el fuego se meta en las parcelas.
- Rocían con agua con restos fecales a la corporación de Teulada Moraira durante la procesión
- Susto en la Cova Tallada de Dénia: Rescatan a dos adultos y dos menores arrastrados por la corriente en kayak
- Un joven se ensarta en un brazo una 'punta de lanza' de una valla al intentar saltar para entrar en el chalé de alquiler turístico en Xàbia
- Fallece un joven de 32 años de Xàbia en un accidente de moto en Castell de Castells
- Una vaquilla se escapa en los 'bous al carrer' de Pedreguer y terminan sacrificándola tras herir a una mujer
- Xàbia suspenderá temporalmente la licencia de la discoteca del Montgó cuando se cierre el parque natural por riesgo de incendio
- Luz verde a sacar por tierra el gran velero que lleva más de un año encallado en Xàbia: se hará a partir del 13 de octubre
- Nuevo naufragio en Xàbia: una lancha motora se hunde en el Portitxol y Salvamento Marítimo rescata a sus seis tripulantes