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El gran retrato del poeta Josep Piera y el mensaje de Benigembla al mundo: "No la toqueu, si no és per a estimar-la"

Dos nuevos murales, estos de Nicolau Gosp Pellicer y de Tardor Roselló, dan vuelo a un extraordinario museo al aire libre que hay que visitar sí o sí

El arte urbano (rural, para ser más precisos) ha puesto en el mapa a este pueblo

El artista posa junto al retrato de Josep Piera e imita su característico gesto

El artista posa junto al retrato de Josep Piera e imita su característico gesto / Ajuntament de Benigembla

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Benigembla

El eco de "La Drova", el poema de Josep Piera, llega a les Valls de la Marina: Gallinera, Alcalà, Ebo, Laguar... Resuena ese verso que es una epifanía: "No la toqueu, si us plau, no la toqueu. No la toqueu, si no és per a estimar-la". Benigembla, el pueblo de la punta occidental de la Vall del Pop, retrata a Josep Piera, el poeta de la Safor que falleció el pasado mes de abril. Ese gesto tan suyo: agudeza, reflexión y un punto de rebeldía. Benigembla asume la voz del poeta y lanza un mensaje que recorre el valle y llega a esos confines en los que ruge el negocio urbanístico: "No la toqueu, si no és per estimar-la".

Benigembla está en el mapa sin necesidad de vender ni subastar sus montañas. El arte urbano (rural, para ser más precisos) está transformando el pueblo. Las paredes hablan. Hace ya nueve años (el Bimau, el Benigembla Internacional Mostra d'Art Urbà ha llegado ahora a su novena edición) que los muralistas empezaron a dar vida a los enormes lienzos. El lenguaje artístico más moderno, el del mural, expresa la esencia de este municipio. Hoy sus calles son un museo al aire libre. Hay belleza y reivindicación de la ruralidad al doblar cada esquina.

El nuevo mural de Tardor Roselló en Benigembla

El nuevo mural de Tardor Roselló en Benigembla / Ajuntament de Benigembla

El alma de "la Vall"

Y los dos últimos murales, que los artistas terminaron hace unos días, sintetizan a la perfección el espíritu del Bimau. Los artistas Nicolau Gosp Pellicer y Tardor Roselló han retratado el alma de "la Vall" (la obra de Tardor se titula, precisamente, "L'ànima de la Vall"). Estas obras miran al espectador, lo interpelan. La de Nicolau se titula, claro, "No la toqueu, si no és per a estimar-la". Josep Piera, el poeta, está ahí para lanzar una reflexión que hoy, en días de fuego y ceniza, en tiempos de hacer negocio con el paisaje, suena con más fuerza que nunca: "Aquesta vella vall que vull per sempre verda".

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