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No hay manos para retirar tanto pino seco y muerto en Xàbia

El estrago forestal afecta a todos los parajes: árboles talados de gran porte permanecen desde hace meses apilados en una zona verde próxima a la Granadella

Grandes pinos talados y apilados en una zona verde próxima a la Granadella

Grandes pinos talados y apilados en una zona verde próxima a la Granadella / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

No hay manos para retirar tanto pino seco y muerto. Todos los pueblos de la Marina Alta están más o menos igual. La sequía y la plaga del Tomicus destruens han hecho estragos. Las masas forestales están muy tocadas. Los pinos se secaron y luego se han sucedido las tormentas, las lluvias torrenciales y los vendavales. Y la mayor parte de esos árboles muertes se han tronchado o están abatidos y arrancados de raíz. Las pinadas de la comarca son un campo de batalla.

Senderistas que bajan a la Sardinera esquivan un pino desplomado que ha derribado un tramo de barandilla

Senderistas que bajan a la Sardinera esquivan un pino desplomado que ha derribado un tramo de barandilla / A. P. F.

Y, claro, un pueblo con una masa forestal tan importante como Xàbia se topa con pinos muertos y caídos aquí y allá. En la ladera del Montgó (la de Xàbia es la de solana), hay miles de árboles secos. Es un paisaje desolador. Pero el estrago (estrago que tiene dimensión de emergencia forestal) toca todos los parajes: el Tossal Gros, la Granadella, el Portitxol, Capsades... La masa forestal de este municipio tiene, además, otra singularidad: hay muchísimo territorio de interfaz urbano-forestal, es decir, zonas en las que se confunde el bosque y las urbanizaciones, en las que los chalés están pegados a las pinadas o metidos dentro de ellas. Incendios como el de la Granadella (este septiembre se cumplen diez años) o el de la Plana y el cabo de Sant Antoni, en el Montgó (fue en 2014), que obligaron a desalojar a miles de personas, ya dejaron patente que la línea de la interfaz es muy fina y que las llamas se la saltan en un momento.

Un gran pino tronchado en el mirador que linda con el faro del Cap de la Nau

Un gran pino tronchado en el mirador que linda con el faro del Cap de la Nau / A. P. F.

Sí, el estrago forestal va más allá del Montgó. Y llega a puntos de tirón turístico. En el mirador del Cap de la Nau (el que está junto a un antiguo restaurante colgado del acantilado y que lleva años cerrado), hay un gran pino tronchado y derribado. Detrás queda el faro. En este mirador, hay decenas de pinos secos. La plaga que acaba con los pinos ha alcanzado en Xàbia los acantilados.

Desde otro mirador, el de la Falzia, en la perspectiva hacia la cala de la Barraca y el Portitxol, se observa claramente el destrozo. En el abrupto acantilado, ahí donde habían arraigado pinos retorcidos que con sus raíces daban consistencia a esta inclinadísima e inestable ladera, se ven también decenas de pinos muertos. Aquí, además del riesgo de incendio, la amenaza es la erosión y los posibles desprendimientos.

Pinos muertos apilados junto a la Granadella

La imagen más llamativa del desastre está en una zona verde situada en el inicio de la carretera que baja a la Granadella. Se talaron grandes pinos secos. Se apilaron. Y la montaña de troncos y ramas secas sigue ahí desde hace meses.

Mientras, en el inicio de la senda que baja a la cala Sardinera y lleva al Cap Prim, el viento ha derribado varios pinos. Uno se ha desplomado sobre la vereda. Ha derribado parte de la barandilla. Los bañistas que bajan cargados con neveras y hamacas esquivan ese primer obstáculo de esa Xàbia gris que ha quedado tras la muerte masiva de pinos.

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