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Las calas clausuradas por desprendimientos en Xàbia son un coladero

Los bañistas saltan la cancela de hierro de Ambolo y sortean las vallas del Tangó

Bañistas que se han colado en la cala clausurada del Tangó

Bañistas que se han colado en la cala clausurada del Tangó / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Xàbia

Es como ponerle puertas al campo. Muchos bañistas no se dan la vuelta cuando se topan con un cartel de «prohibido el paso por riesgo de desprendimientos». El aviso actúa como un acicate para saltar la cancela de hierro en Ambolo o sortear (la suerte puede ser la mala suerte si hay un accidente) las vallas que se colocaron a principio de verano en los accesos a la cala del Tangó.

Este diario ha comprobado que numerosos bañistas hacen caso omiso a los carteles. Que en Ambolo siempre, por muy contundente que sea el cierre, encuentran una rendija queda claro verano tras verano. Este año saltan la cancela de hierro. El pasado la pasaban agarrándose a los barrotes y esquivándola por el lado que da al acantilado. Vértigo y peligro. Ese «agujero» se cerró con hierros. Lo mismo da. Ahora los grupos de amigos se pasan las neveras de plástico por encima de la cancela y se encaraman a ella y la pasan por arriba.

Bañistas que se hacen los locos

En el Tangó, lo mismo. El Ayuntamiento de Xàbia colocó a finales de junio vallas y carteles. Una valla de madera cierra la senda que lleva a la última cala, la de los saltos desde el acantilado. La advertencia y la barrera han disuadido a bañistas, claro, pero otros se hacen los locos y se meten en un litoral abrupto, peligroso y que sufre desprendimientos.

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