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"Nos quitaba el sueño no poder despedirnos en Pego": la Gossa Sorda dará su último concierto, el del "aquelarre", el 11 de octubre en su pueblo

El Verger y Gandia ofrecieron espacios para el cierre de la gira "A Tornallom", la del adiós definitivo, pero, al final, una empresa de productos de limpieza que ha comprado suelo en Pego ha cedido un gran terreno para una actuación que será apoteósica

La banda dio su primer bolo en enero de 1999 en la "caseta de Dimas", en la playa de Pego (es, en realidad, de Dénia), y ahora se despedirá con un concierto multitudinario y que reflejará su enorme impacto en la cultura y la música

Los integrantes de la Gossa Sorda y el alcalde han avanzado algunos detalles del último concierto, el del 11 de octubre

Los integrantes de la Gossa Sorda y el alcalde han avanzado algunos detalles del último concierto, el del 11 de octubre / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Pego

Y aquí no ha pasado nada. Un aquelarre en toda regla. Bueno, el aquelarre no tiene reglas. Es rebeldía, transgresión y burlar a la inquisición y a las cazas de brujas. "L'últim aquelarre" ha encontrado su cueva de Zugarramurdi. Ha costado lo suyo. Luego, tras los conjuros y la conjura, la empresa propietaria del suelo, Asevi (es de Xàbia), construirá una planta de productos de limpieza. Brujería y luego exorcismo. Y aquí no ha pasado nada. En realidad, ha pasado todo. La Gossa Sorda, la banda de Pego ha tenido en sus veintitantos años de canciones y escenarios un enorme impacto en la música y la cultura.

Entre aquel mes de enero de 1999 en el que los pegolinos dieron su primer bolo en la "caseta de Dimas", en la playa de Pego (es administrativamente de Dénia, pero su acento es pegolino) y el próximo 11 de octubre, el día del adiós definitivo, ha pasado de todo. Todo bueno, seguro. A los músicos no se les adivina, eso sí, ni un visaje de nostalgia. Al contrario, están contentos y aliviados de poder terminar esta historia allí donde empezó, en Pego. "Siempre, en todas nuestras actuaciones, lo primero que decimos es que venimos de Pego. Nos quitaba el sueño no poder despedirnos en nuestro pueblo", ha revelado Josep Nadal.

El alcalde, en el centro, junto a varios de los músicos de la Gossa Sorda

El alcalde, en el centro, junto a varios de los músicos de la Gossa Sorda / A. P. F.

Los músicos han presentado esta mañana junto al alcalde, Enrique Moll, el último concierto, el que cierra la gira "A Tornallom", ese al que le han puesto el endemoniado título de "L'últim aquelarre". Nadal ha agradecido a El Verger y Gandia que ofrecieran un espacio para la última actuación si, finalmente, no podía celebrarse en Pego. El campo de fútbol pegolino no daba de sí. Menos mal que apareció Asevi y ha cedido un suelo industrial que será, antes que nada, suelo cultural y musical. El suelo tremolará. Se espera que asistan unas 20.000 personas. El dato lo ha dado el alcalde, que ha subrayado que esa noche llegarán a Pego muchas más personas que en los buenos tiempos de su archifamoso Carnestoltes.

El concierto será el 11 de octubre. La Gossa Sorda ya ha lanzado el mensaje de "jo vaig estar a Pego l'11 d'octubre de 2026". Pero esta despedida es más que un concierto y punto. Queda la "polseguera". La banda reunirá a los niños y niñas de Pego el 9 de octubre en una actuación de formato más recogido, más íntimo. "Queremos plantar la semilla de 'La Polseguera' y esa es la mejor forma de hacerlo", ha indicado Josep Nadal.

Tres mil entradas para los pegolinos

Las entradas de "L'últim aquelarre" saldrán a la venta el 30 de agosto. Cuestan 28 euros. El concierto contará con colaboraciones que la Gossa Sorda irá desvelando poco a poco. Una despedida a lo grande. Esta banda quiere, además, que los vecinos de Pego lo tengan fácil. Ha reservado 3.000 entradas para ellos. Las podrán adquirir en mano, físicamente. Se ahorrarán los vericuetos virtuales. Esas entradas para los pegolinos se venderán en la Casa de Cultura y en el pabellón Ausiàs March.

Josep Nadal ha insitido en que se han quitado un peso de encima. Querían decir adiós en Pego. Estos músicos ya duermen a pierna suelta. La gira "A Tornallom" va, además, de fábula. A los conciertos del País Valencià, Catalunya, Mallorca e incluso Andalucía ("Dos semanas antes me puse a aprender castellano", ha bromeado Nadal) han asistido más de 200.000 personas. Faltan las actuaciones de Galicia y Bélgica. Y el 11 de octubre llegará el aquelarre, la apoteosis.

Si los conciertos de la Gossa Sorda ya son rebeldes y reivindicativos, este último promete quemar todas las naves. Divertidos y contestarios hasta el último bis. El recinto temblará y burbujeará de reivindicación. Los refrescos los venderá Palestine Drinks, que destina todos sus beneficios a apoyar la lucha del pueblo palestino.

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