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Antídoto tras un verano de masificación: bulle la tradición agrícola de "l'escaldà" en Jesús Pobre

La fiesta tiene un efecto casi medicinal: la Marina Alta ha recuperado y mantiene vivo uno de los procesos agrícolas más singulares, el de transformar la uva de moscatel en pasa

La tradición en plena ebullición: los racimos se sumergen en el agua hirviendo y luego se extienden sobre el cañizo

La tradición en plena ebullición: los racimos se sumergen en el agua hirviendo y luego se extienden sobre el cañizo / A. P. F.

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Jesús Pobre

"L'escaldà" tiene un efecto casi medicinal. Este domingo fue la de Jesús Pobre, la que se realiza junto al gran riurau del Senyor de Benissadeví, lugar que se ha convertido en símbolo de recuperación de la economía rural y la cultura popular (el Mercat del Riurau hace posible que los agricultores y artesanos vendan directamente sus productos). Se prendió fuego a la caldera. Los asistentes coincidían en que esta fiesta es un antídoto tras otro verano de masificación y de pérdida de identidad. La Marina Alta se reencuentra con su tradición agrícola más singular. La fiesta es muy didáctica. Quienes escaldan la uva de moscatel se visten de labradores. Las mujeres examinan la uva que se saca del agua hirviendo, agua perfumada con olivarda y plantas aromáticas del Montgó. "Ha tallat!", exclaman. Y esa expresión es la clave. La uva está levemente rasgada. Ese corte acelerará la desecación, la transformación de la uva en pasa. Las mujeres extienden los racimos sobre el "canyís". La uva se secará al sol, bajo un armazón de velas arriadas y que se desplegarán para proteger los racimos si el cielo se nubla y amenaza lluvia.

Bulle la gran tradición agrícola de la Marina Alta en "l'escaldà" de Jesús Pobre (vídeo)

Alfons Padilla

Esta "escaldà" tiene su cosa pintoresca. Pero días antes ya se ha prendido la caldera y se ha escaldado la uva para los vecinos que tienen viñas y quieren hacer pasa. Por tanto, hay una escaldà vecinal y otra, la de este domingo, más folclórica y pedagógica. Se acercan decenas de curiosos que no saben casi nada de esta tradición. Observan maravillados. Les sorprende la sabiduría popular, el control milimétrico de los procesos para transformar la uva en un fruto seco muy nutritivo y que no caduca.

La uva ya escaldada y extendida sobre el cañizo

La uva ya escaldada y extendida sobre el cañizo / A. P. F.

Los fijos de esta "escaldà" coinciden en que es un refugio. Tras un verano de sofoco y multitud, la Marina Alta se reencuentra con su tradición agrícola más genuina. Esta fiesta funciona casi como un antídoto. Descubre la comarca auténtica, la sacrificada agricultura de aprovechamiento total, de convertir una fruta perecedera en una golosina natural y que, en aquellos tiempos del esplendor de la pasa, se exportaba desde los puertos de Dénia y Xàbia a medio mundo.

"L'escaldà" llega a Xàbia

"L'escaldà", un proceso que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial, va a más. La están recuperando más pueblos. Xàbia también la vivirá este año en su riurau d'Arnauda.

La tradición social y paciente de trenzar la "llata"

La tradición social y paciente de trenzar la "llata" / A. P. F.

Mientras, en el interior del riurau de Jesús Pobre, se trenzó otra gran tradición de la Marina Alta, la de la "llata", artesanía social y ecológica. La comarca también está recuperando el oficio de "les barxeres". Los colegios de Gata de Gorgos y Pedreguer están desarrollando proyectos de innovación educativa que trenzan futuro.

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